miércoles, 8 de julio de 2015

Consejos para un viaje en avión perfecto.

Viajar en avión nos parece algo tan simple, que en ocasiones no nos damos cuenta de lo importante es seguir algunas rutinas para nuestros bebés, ya que para ellos subirse al avión supone todo un mundo, presión muy molesta de oídos y totalmente agotador. Si al viaje le sumas las horas de espera en el aeropuerto, el resultado puede ser desastroso y horrible. Así que después de más de media docena de trayectos y consejos de unos y otros, aquí tenéis unos pequeños consejos para no morir en el intento.



- Agótalos: Sea cual sea la edad de tus pequeñas fieras, intenta que jueguen, se cansen, que gasten energía. Si tienes que estar muchas horas esperando en el aeropuerto, propón juegos agotadores para ellos. Cuando sea la hora de subir al avión no tendrán energía para nada más, y con un poco de suerte, se dormirán.
 
- Control: Si lo llevas previamente organizado para una vez llegues al control solo tengas que sacarlo, mucho mejor. Me explico: De normal lo llevaba de cualquier manera y en el control iba buscando que si los líquidos por un lado, la comida del bebé por otro, pc, tablets, móviles... etc Pero ayer me lo separé bien todo y fue llegar a la mesa y tardé dos minutos en prepararlo todo. Nunca lo había hecho tan cómodo.

-Comida o agua para evitar el dolor de oídos: Los niños, y sobre todo los recién nacidos, padecen mucho de los oídos por culpa de la presión, pero una manera de evitarlo es bebiendo o comiendo. Si es en el despegue y aterrizaje más que mejor.

- Visita en changing room justo antes de salir: Si el viaje es corto y tienes un poco de suerte, no te hará falta cambiar al bebé durante el vuelo. En el caso de tener que cambiarlo, sea porque se ha puesto a cagar hasta la saciedad y se ha ensuciado de mierda de arriba a abajo (a mi me ha pasado), sea porque simplemente tenga pipi, en todos los aviones disponen de cambiador, así que aunque no sea el más cómodo del mundo, y si pillas alguna turbulencia no es cómodo, al menos tienes una mesita donde cambiarlo.

- Juguetes: Que no se te olviden. Les ayudará a estar entretenidos y a ti  a darte un respiro. Si no los quiere, la revista del avión es una buena opción.

- Mantita: Os irá bien a los dos si encienden el aire acondicionado a tope. Ayer lo pusieron en mi vuelvo y tuve que sacar la chaqueta.

- Paracetamol: Si le duelen los dientes, le da fiebre. Lo que sea que le pase, si tienes que esperar a aterrizar puede resultar una auténtica pesadilla para todos, pero sobre todo, para el, que es el que está sufriendo.

-Si llora, no te alteres: Cuando vas en transporte público sabes que puede viajar algún bebé y en consecuencia, que va a llorar. Ahora es tu turno, si llora es porque lo está pasando mal, así que intenta no ponerte nervios@ e intentar tranquilizarle. Tu bebé es lo más importante, y a los demás, (¡que les den!)

Viajar con niños no es nada del otro mundo. A mi personalmente ME ENCANTA. Lo más importante es que te No agobies y sobre todo, que te organices bien. No dejes que el avión sea una excusa para vosotros y ¡a viajar!




Texto: Sexy and Mum
Fotos: Pixabay


lunes, 6 de julio de 2015

Campamento de verano ¡En inglés! ¿Quién se apunta?

Aún recuerdo el verano del 95 que me fui dos semanas de campamento a Alcocebre. En tienda de campaña para 4 y a pie de playa. Fue una quincena genial en la que hicimos talleres, íbamos con linternas por la noche y hasta tuvimos la noche del terror que resultó ser el día entero del terror. Esas noches de contar historias, de intentar no dormirte por no ser la primera en caer. De bailar, jugar y cantar hasta la saciedad. Esos veranos que se convierten en mágicos y esperas que tus hijos lo vivan igual que tu lo has hecho. 





Y paseándome por Twitter, he visto un perfil muy "guay" (pincha aquí)  y va de eso, de campamentos de verano para nuestros hijos (mi bebé todavía es muy pequeño, pero algún  día se irá de vacaciones el solo a algún campamento), he entrado a su página web a echar un vistazo, y mi sorpresa ha sido mayor al ver que si no todos (porque he pinchado en 6 o 7) hay muchos que son en inglés. 


Una opción totalmente acertada, porque es como mejor se aprende. Se lo pasan pipa con todas las actividades, juegan y se divierten a tope y además con la ventaja de sumirse en una inmersión lingüística total. Es la mejor manera de aprender el idioma.

En el instituto "cateaba" inglés.

Sí, he de confesar que cuando llegué a bachiller se me atravesó de tal manera que era incapaz de recordar ni siquiera lo más básico. Creo que hasta incluso le pillé tirria. Pero por culpa de eso, o gracias a eso, tuve que coger a una profesora particular de inglés porque sino iba a aprobar en la vida y no podría hacer selectividad. Una de las mejores inversiones que he hecho en toda mi vida, pues ella me enseñó y me hizo comprender esta "maldita" lengua. A partir de ahí empecé a ser capaz de ver series y películas en versión original, y lo que son las casualidades de la vida, conseguí una beca de inmersión lingüística para irme a estudiar 3 semanas al extranjero.
 

Ese viaje marcó un antes y un después en mi vida con respecto al inglés. A partir de ahí fue becada para hacer otros cursos pero estos eran intensos y en universidades españolas. Consistían en 8 horas lectivas diarias y conversación con nativos en desayunos, comidas, cenas y excursiones. Desde entonces tengo claro que la mejor opción para aprender un idioma extranjero es, sin duda alguna, una completa inmersión lingüística.

Así que dicho todo esto y después de contaros mi experiencia, os recomiendo 100% que si tenéis pequeños revoltosos por vuestros hogares en edades para ser enviados a campamentos de verano,¡ no lo dudéis ni un minuto y visitad esta página para encontrar el vuestro! (hay para todos los bolsillos, yo he encontrado uno incluso por 380 euros dos semanas, y creedme, está regalado.)

domingo, 5 de julio de 2015

Olvídate de las estrías en el embarazo con Nivea

El embarazo es un momento en el que la piel necesita estar 100% hidratada, ya que estira tanto que la facilidad de la aparición de esas malditas estrías es inminente. Y es en ese punto en el que nos vemos totalmente perdidas y desorientadas. Empezamos a buscar cremas antiestrías, cremas para el embarazo, y nos olvidamos que a veces lo más simple y lo de siempre es lo mejor.  Hablo de la crema de toda la vida de Nivea.


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No digo que la crema que yo utilicé sea simple, más bien genérica y sin ir destinada a embarazadas. Me fui, por recomendación de muchas de las madres de mis amigas, a la crema Nivea de toda la vida. Esa que nuestras abuelas nos ponían cuando llegábamos de la piscina y nos echaban tanta que nos quedábamos blanco polar. Esa que es grasa y la menos recomendable para ponernos un vestido estrecho. 

Pues sí, esa misma. Antes de quedarme embarazada ya empecé a aplicarme todas las noches para irme a dormir. Esto duró un mes, porque como ya os he dicho, en el primer intento me quedé embarazada. A partir de ahí me ponía en las nalgas, piernas, brazos, y por supuesto, barriga. Bueno, voy a ser totalmente sincera. Siempre me ponía en la barriga y a veces en el resto de sitios que he citado.

Tonta de mi que no se me ocurrió ponerme en los pechos, pues debido a una malformación congénita, nunca he tenido pecho -hasta que me operé- por lo que sinceramente creía, aunque esperaba que no pasara, que no se me iban a hinchar ni siquiera para dar el pecho. Leche no me subió, apenas me sacaba 20 mil en una hora, pero a día de hoy si que tengo alguna que otra estría y se con certeza que de haberme puesto la crema, estaría diciendo lo contrario…

A lo que iba, me puse la nivea todas las noches durante los 9 meses del embarazo (y digo 9 porque empecé a aplicarla antes de quedarme embarazada) y casi todos los días posteriormente. Me dejaba la barriga blanca, y las camisetas se me pegaban sin dejar ni un pliegue, pero he de decir, muy contenta y satisfecha, que no tengo ni una estría ni media en la barriga. Lo único que tengo es barriguita que espero termine marchándose, pero las  estrías no se ven ni por casualidad. Y no vayáis a pensar que tenía poca barriga, pinchad aquí y veréis mi barriga en la semana 40. No, poca no era, incluso la gente pensaba que llevaba dos. Pero como suele ocurrir, lo clásico algunas veces es mejor.

Y ante todo quiero dejar claro que no os estoy contando esta historia para que os vayáis corriendo a la perfumería a comprarla, o porque NIVEA me vaya a obsequiar con cualquiera de sus cremas (con suerte me marcará como favorito el tweet pero no me seguirá ni me hará un retweet), Os lo cuento, como todo en mi blog, porque esta es mi experiencia, como un consejo que pienso que os va a ir genial y que no me puedo guardar para mi.

Veo muchas imágenes de mujeres con estrías, se me ponen los pelos de punta y pienso que si se hubieran puesto esta crema, no les habría pasado, o al menos, no sería tan gore. Pero ya no solo es como algo personal, a raíz de mi embarazo, y de las no estrías, me he enterado que mucha gente de mi alrededor también utilizaba nivea, por lo mismo que yo y tampoco tienen estrías, y por desgracia, las que no la han utilizado y se han ido a marcas caras de farmacia, no pueden decir lo mismo que nosotras…

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En verano bebe mucha agua ¡Evita la deshidratación!

Ola de calor en España. Es la excusa perfecta para ir todos los días a la playa y disfrutar de verano (por eso me encantaban). Con una media de 40 grados las recomendaciones siempre han sido beber mucha agua para evitar la deshidratación, entre otras. Esa ola de calor que llega a Londres de rebote y se esperan 35 grados.


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La gente se vuelve loca. Todo el mundo va con la lengua fuera buscando un parque de agua, fuentes para que los niños jueguen y bebiendo cualquier refrigerio. Por supuesto salen a la calle medio desnudos (cuando se supone que es verano pero a ti ni se te ocurre ponerte una falda, ellos van en chanclas y totalmente de verano, ¡qué locura!) y ayer, mi pequeño bombón se bebió un biberón grande y otro pequeño (de agua, claro)  a lo largo de todo el día.

Le monté la piscina y al final del día le había metido cuatro veces en total (y eso que nos pasamos toda la mañana de paseo y de juegos fuera de casa). Le metí en la cama a las 9 de la noche con el biberón de la noche pero el calor era tan insoportable que al minuto de bajarme ya estaba plantado y queriendo salir de la cuna, así que me lo bajé, lo senté en la trona y lo puse con nosotros a cenar en la terraza (a la fresca).

Lo peor de todo es que no solo fue el nene quién pasó calor, todos lo hicimos. Y digo lo peor de todo porque este calor es fresquito en España  y nosotros ahora lo sufrimos. Ya no estamos hechos al clima de España, ¡parecemos ingleses!

Hay que tener mucho cuidado con las olas de calor, porque aunque estemos acostumbrados (o no, como nosotros ahora) , mas vale prevenir que curar, y hablo en todos los sentidos. Ropa adecuada para el calor, hidratación al máximo, gorras, gorros o sombreros, sombrilla en el carrito, protector solar (a mi me encanta el de nivea) y por supuesto, evitar las horas centrales del día en la playa o piscina -de 12 a 4- (aprovechar para ir a comer, por ejemplo)

Ya me extenderé un poco más sobre las medidas adecuadas para pasar un buen verano a tope de calor y sin morir en el intento. Que por cierto, nosotros en un mes nos vamos a #Grecia, a disfrutar de verano en familia, de playas cristalinas griegas y un poco de sol.

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Foto: Pixabay

No te quiero menos por querer que duermas la siesta

Ayer me sentía un poco como en el post de “ Diario de malamadre: No queremos menos a nuestros hijos…” cuando dice que no quiero menos a mi hijo porque me canse hasta el infinito y más allá cuando pasan los días y no se echa ni un cuarto de hora de siesta. A ver, Aarón nunca ha sido un bebé de dormir, eso de que al principio se pasan los días durmiendo y solo te enteras de bebé cuando come…. ¡JA! Eso sería para otras, porque para mi ¡nanai de la china!


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Aunque si que es cierto que muchas veces, aunque no se durmiera, si que se entretenía jugando o simplemente, viendo las moscas pasar. Pero ahora ya no se conforma con quedarse en el parque cuna que tiene abajo, el columpio, la hamaca, la trona o el carro, ahora quiere que esté constantemente con él, haciéndole caso hasta el infinito y más allá… y no le quiero menos porque necesite que me deje ¿media hora?. 

Solo quiero escribir, concentrarme un poquito de vez en cuando, o simplemente, relajarme, y no tener que estar pensando en 50 cosas a la vez.  No tener que estar agachándome en cada palabra que escribo para recogerle uno de tantos juguetes que tira, que quien dice uno dice todos de golpe (modo on “levanto a bandeja con todos los juguetes, la saco, la tiro y me quedo sin juguetes a mi alcance “).

Procuro cansarle todos los días, que queme energía, que se agote. Cuando el soft play está cerrado, le llevo a la piscina (por cierto, hoy toca piscina), porque así es una buena manera de que queme energía, de que llegue la hora de la siesta y tenga más probabilidades de dormir… pero, ¿estamos hablando del mismo niño? Por supuesto que no. Eso no es más que generalizar, porque en concreto haciendo todas estas actividades lo que consigo es que no esté chillando todo el día (ahora ha aprendido a gritar). Está ansioso de la vida, de gatear, de caminar… Bueno, es cierto que un poco sí se duerme, pero eso de la siesta corta y la siesta larga que dicen, no lo hace.

Esta mañana, hablando con mi novio, me ha preguntado que cuantas horas, a lo largo del día, le dedicaba al blog, twitter, facebook… Donde quería llegar es que si tenía tiempo para escribir, también lo tenía para hacer deporte (porque siempre me quejo de que el nene no me deja hacer una hora de aeróbic, just dance, etc.) Pero a ver, yo me pongo a escribir un post, y con suerte lo escribo en tres tandas, lo cual no pasa nada, voy guardando y ya está, la idea la tengo en la cabeza y no por ir a ver qué quiere el nene la voy a perder, pero, ¿os imagináis hacer ejercicio parando cada 10 minutos? Si, hay veces que tienes media hora, pero eso nunca lo sabes, y es más probable que no lo tengas. Y por otro lado, a veces tienes esa media hora y aprovechas para hacer algo urgente (como puede ser depilarte, ducharte, limpiar, cocinar…)

Conclusión: Voy a coger por norma que cuando el venga, yo me pondré a hacer aeróbic, que así quemo energía, grasa y desconecto. Y el se queda con el nene. ¡Caiga quien caiga!  (Por supuesto que no tiene ningún problema, pues todos los días se queda con el cuando llega, pero de normal aprovecho para hacer mil cosas que me han quedado por hacer mientras ellos dos están jugando o viendo los loros pasar…)

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Foto: Pixabay

Papillas vs sólidos, ¡qué odisea! Y sin manual de instrucciones.

El pediatra me dio una guía bien detallada y explicada de cómo tengo que ir introduciéndole poco a poco cada alimento, y por ahora solo pone que le de papillas. Pero la semana pasada fui a la health visitor de mi médico, aquí en Londres, y se escandalizaba porque todavía no le doy filetes de ternera. Bueno, a ver, no me los como ni yo, no se los voy a dar a mi bebé. Me dice que me olvide de batirle las papillas, que se lo trocee y no se hable más, y la fruta por supuesto más de lo mismo. 




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Luego, y a raíz del blog, otras madres me ponen comentarios en plan: “Empieza ya con los sólidos que con las papillas lo único que haces es retrasarle”. Vale. Aceptamos barco. Empiezo a no batirle, sino trocearle la papilla de frutas, aunque la salada se la bato dejándole grumos y trocitos. A medio día, con la salada, aún tira que te va, pero la fruta ¡ni de broma! Trozo a trozo es una locura.

Empieza bien, pero cuando se ha comido un par (hablo de un par de trocitos en media hora, que tiene 7 meses pero aun ni un diente ni medio) ya no quiere más y se pone a llorar como si le mataran (claro, además de estar harto de mí tiene un hambre que se comería un elefante), por lo que te toca ir corriendo a prepararle un biberón, porque aquí ya no hay más que hablar, o biberón o biberón. 



Así que termino por darle un biberón. Yo, inocente de mi que hago caso  lo que los especialistas me dicen y resulta que se lo comento a una amiga que ya es mamá y me dice que esa comadrona está loquísima. Que su niño de un año que a duras penas empieza con los solidos, y que con 7 meses es muy pronto para no darle papilla.

Y aquí es cuando yo me pregunto: ¿Dónde está el manual de instrucciones de mi hijo? Se ve que se le olvidó traérselo. Claro, todo el mundo lo tiene todo tan claro clarísimo, que digo yo que eso tiene que ser porque los bebés vienen con manual de instrucciones, menos el mio, que se le olvidó. ¡A ver si voy a tener que devolverlo o poner una hoja de reclamaciones!

Y nada, aquí estoy yo, sin tener ni idea de cómo empezar a introducirle los sólidos y no morir en el intento. Jugando a ensayo y error día tras día, y mareando a la pobre criatura. Menos mal que nació con reservas de sobra y aun las conserva, porque sino… 

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Foto: Pixabay

No dejes que nadie te diga que NO lo puedes hacer.

Lo que te propongas, lo conseguirás.

Tabaco durante el embarazo, un riesgo innecesario.

A muchas mujeres les preocupa el tabaquismo durante el embarazo ya que quieren empezar a buscar familia pero no saben si serán capaces de dejar de fumar.Dejarlo es algo importante para ellas pero sobre todo para el bebé, ya que se trata principalmente de su salud. Pero es tan importante dejar de fumar como dejar de estar en sitios en donde se fume, ya que es incluso peor el humo si eres fumadora pasiva porque los riesgos son mucho mayores.




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Realmente, ¿Es fácil dejar de fumar? ¿Es cierto que el hecho de llevar a tu hijo dentro de ti te da la fuerza de voluntad necesaria para dejarlo sin más? ¿Es recomendable buscar ayuda de un especialista, o es mejor intentarlo por tu cuenta una vez más? Si todavía te lo estás pensando, he aquí una pequeña lista con los beneficios de dejar de fumar:
  1. Tendrás menos complicaciones durante el embarazo
  2. Evitarás riesgo de que tu bebé padezca “síndrome de muerte súbita”
  3. Disminuye el riesgo de parto prematuro (el 15% de los partos prematuros son debido al consumo de tabaco durante el embarazo)
  4. Aumenta la posibilidad de que nazca con un peso normal
  5. Reduces la posibilidad de enfermedades como asma, bronquitis, otitis, etc.
  6. Aumenta la cantidad de oxígeno y favoreces el desarrollo normal de tu bebé.

Pero muchas veces más que los beneficios lo que nos hace dejarlo es saber todos los riesgos que puede tener para nuestro bebé fumar. Personalmente fue lo que a mi me hizo reaccionar. Cuando me enteré que estaba embarazada dejé de fumar el tabaco que habitualmente fumaba pero mantenía un cigarro o uno y medio diario. El día que me iba a la charla de dejar de fumar, empecé a leer todos los riesgos y automáticamente apagué el cigarro que tenía en la mano (ese cigarro diario). No volví a coger otro cigarro ni estuve donde había gente fumando.

Riesgos que corres si fumas durante el embarazo (o si estás en un ambiente que NO es LIBRE de humos)

1. Mayor riesgo de aborto.

2. Problemas pulmonares en el bebé (debido al humo, no se desarrollan bien)

3. En los beneficios del bebé he hablado del peso del bebé, ya que fumar afecta directamente al bebé. Esto ocurre porque un cigarrillo hace que el riego sanguíneo de la placenta disminuya durante 15 minutos y aumente así la frecuencia cardíaca. Con  ese cigarrillo el feto recibe un 40% menos de oxígeno. El conjunto es lo que hace que afecte al crecimiento del bebé. (Yo no estoy de acuerdo con las futuras mamis que afirman que fuman para que así su bebé no salga tan grande, que las hay).

4. Mayor riesgo de cáncer de riñón y vejiga, labio leporino, paladar hendido y alergias. 

5. Posibilidad de que cuando el bebé sea mayor sea adicto al tabaco (son más susceptibles de ser fumadores). Por no hablar del síndrome de abstinencia que algunos bebés padecen al nacer, ya que se acostumbran al tabaco en el útero.

6. Hiperactividad y problemas de concentración.a

Y tu, ¿fumas durante el embarazo? Cuéntanos tu experiencia.

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Foto: Pixabay

Zumo de naranja para evitar el estreñimiento ¡y para refrescarnos!

¡Anda ya qué calor! Zumo de naranja para evitar el estreñimiento ¡y para refrescarnos!. En ayunas es perfecto, pero cualquier momento del día es bueno.

Lunes y cansada, ¿Me faltan vitaminas?

Seguramente la respuesta a la pregunta de si te faltan vitaminas sea NO. Probablemente la respuesta sea que te falta descansar, irte de vacaciones, o dejar a tu hijo unas horas al cuidado de alguien. Dormir, estar tirada en la cama y no pensar absolutamente en nada más.


Aarón tiene 7 meses, y en este tiempo me he pasado con el las 24 horas al día a excepción de un par de días (o sea, que si tiene 7 meses y 10 días, he estado con el a full time unos 7 meses y 5 días. No se si me faltan vitaminas, pero si se que me falta dormir, estar media hora sin preocuparme de nada. Sin escuchar “Da,da,da,da,ma,ma,ma,ma,pa,pa,pa,pa,tatatata…”Solo  un día, solo estar tiradísima en la cama y durmiendo. Tengo tantas ganas de que ese día llegue… Aunque a la hora de la verdad no puedo y estoy cada 5 minutos mirando el móvil. Pero estoy tan cansada…

Hoy nos hemos vuelto del soft play porque después de estar una hora y algo jugando otro niño, el cual conocemos de otras semanas y juegan siempre que coinciden juntos, sin querer le ha empujado, más bien se ha caído encima de el, pero nada, yo creo que ni le ha rozado . ¿Resultado? Aarón se ha asustado (porque es imposible que le haya hecho daño) y se ha puesto a llorar. Ya no ha habido forma humana de que siguiese jugando así que lo he cogido, le he puesto el chupete y se ha dormido en menos que  canta un gallo. Nos hemos vuelto a casa y ni cinco minutos aquí dentro y se ha despertado llorando.

Llorando es poco para expresar con qué angustia lo hacía. Parecía que lo estuviesen matando. Se ha pasado dos horas sin parar de llorar. Dos horas en las que no quería nada y todo quería. No quería estar en el carro, ni en la cuna, ni en la trona. Ni por asomo a mi brazo. Cuando lo he tenido sentado sobre mi y lo he puesto cara el portátil a ver nursery rhymes, parecía que se estaba calmando, pero de pronto, otra vez llorando como si le mataran.

Después de más de dos horas venga llorar, al final se ha dormido. Hemos estado una hora juntos en el sofá, haciendo un poco de piel con piel, y ¿descansando? Tengo la cabeza que me va a reventar, y mi cuerpo como si hubiese corrido una maratón. My lovely Aarón.

Hoy es uno de esos días en los que necesito a su yaya cerca, que le distraiga, que le cuide, le mime, le consuele, y sobre todo, que lo haga para ayudarme a desconectar. Y hoy es ese lunes en el que estoy horriblemente cansada. Me he tomado tres cafés y un red bull, y sigo pareciendo un fantasma que se arrastra. Un alma en pena que va corriendo de un lado para otro para hacer todo lo que tiene que hacer y que le de tiempo.

Bueno, solo es LUNES,  y mi pequeño es solo un bebé. Ni seré la primera ni la última. Así que hoy un buen baño, acompañado de super masaje y muchos besos.

Ecografía 4D, ¿Cuándo es el mejor momento?

EL embarazo consta de tres trimestres, lo que es lo mismo a 40 semanas. Cada semana es una nueva aventura, diferentes sentimientos y experiencias. Estamos deseando que llegue el momento de verle la carita a nuestro pequeño bebé e incluso soñamos con ello. En la semana 12 o 13 nos hacen la primera ecografía y aquí podemos ver lo formado que está, pero, ¿Cuándo es el mejor momento para hacernos la ecografía 3D o 4D y verle bien la carita? 



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Esas ganas de ver cómo será, a quién se parecerá. Si tendrá el pelo liso, rizado, rubio, castaño o negro. Si tendrá la nariz chata, si será alto, o bajo… Por supuesto todos estos rasgos no los vamos a encontrar en una ecografía, ni siquiera cuando nazcan, pero es tal nuestra curiosidad que no dejamos de pensar en ello una y otra vez. Por eso, y gracias al avance tecnológico, es mucho más fácil poder ver la carita a nuestro retoño antes de que venga al mundo, y por eso mismo, muchos padres deciden hacérsela. Al fin y al cabo, ¿Cuantas ecografías 3D o 4D vas a hacerte en tu vida?



En los centros de ecografías 3D o 4D aseguran que el mejor momento es entre la semana 24 y la 30, ya que es el tamaño perfecto para verle la cara (pues a partir de la 30 se le puede ver pero es demasiado grande, por lo que no se aprecia de la misma manera). Sin embargo, éstas se pueden hacer en el momento en que se prefiera, y por ejemplo, el centro ecox recomienda 3 momentos clave para ello:

1. Semana 16-17: En esta semana todavía no notamos el movimiento del bebé pero bien sabemos que está ahí. Es un momento perfecto para ver a tu bebé cómo se mueve, cómo chapotea. Para verle las piernas, las manos, el cuerpecito.

2. Semana 22-23: Bueno momento para verle con más detalle. Se dice que aquí ya se puede apreciar cómo será cuando nazca. Es una buena semana para verle de cuerpo entero.

3. Semana 27-30: Es la mejor semana para ver bien su cara. Cuando tu curiosidad es tal, ver por primera vez a tu pequeño puede ser algo muy emocionante y maravilloso. Prepara los kleenex porque es algo que no olvidarás en tu vida.

Y una vez pasada la semana 30, ya estamos ansiosos por poder tocarle, abrazarle, darle mimitos. Por lo general en este momento ya tenemos lo básico comprado: el carro, la cuna, la ropita… Ahora solo toca esperar y sin duda, lo más duro, seguir creciendo.

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Fotos: Pixabay

5 planes para pasar los domingos en familia.

Llega el domingo y no sabes qué hacer. Hay tantas cosas que probablemente nos saturan y se ven reducidas a quedarse en casa descansando y poco más. Pero os diré una cosa, cuando solo tienes el domingo para disfrutarlo en familia, haga sol, nieve, diluvie o haga el tiempo que haga lo último que quiero es caer en la rutina y quedarme domingo tras domingo encerrada entre estas cuatro paredes. Además, nosotros aún somos adultos y si no salimos, “no pasa nada”, pero cuando tienes a un renacuajo en casa ansioso de la vida,  es una tortura para ellos y en consecuencia, para vosotros. 

Así que si crees que ya no tienes ideas, que todo te sabe a poco, que ya está más que visto, reinvéntate y haz lo mismo pero diferente. Dale ese toque, hazlo especial. Una tortita puede ser una tortita aburrida o una super mega tortita. Todo depende de cómo la mires, prepares y comas. No te dejes arrastrar por la rutina y ¡ponte en marcha! Verás que no te arrepentirás y estarás toda la semana esperando a que llegue el domingo para hacer algo nuevo, o no tan nuevo.


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Planes para los domingos en familia:

1. Piscina o playa. Aprovechando el verano (aunque la piscina cubierta sigue siendo una opción para el invierno o para climas difíciles como en LONDRES), puedes levantarte bien temprano, preparar un desayuno espectacular entre todos, y caminito a la playa. Mejor si vas temprano, porque de 12 a 4 no es nada recomendable para los peques. Así que la idea es: Desayuno a las 8.30, a las 10 en la playa hasta las 12. A las 12 recogéis trastos y os vais a pasear, a tomar algo en el chiringuito, ver los puestos de la playa… A las 2 en el restaurante y a las 4 podéis estar de vuelta en la playa. Un par de horitas y vuelta a casa. Sin darte cuenta, has pasado un día entero en familia de lo más agusto.

2. Parque y barbacoa. Este plan puede ser para primavera - verano- otoño. Llévate arreglo para todo el día, bocadillos, fruta y algunas bebidas, y por supuesto, que no falten los juegos. Una recomendación es que lleves tanto juegos de mesa, como pelotas, raquetas, etc. Así los peques podrán quemar energía mientras vosotros descansáis y luego podéis compartir un rato todos juntos en un juego más relajado.

3. Museos. Una opción buenísima porque, además de ser educativa,¡ a los peques les encanta! Compartir el domingo y además, aprendiendo todos juntos, es como si te fueras a su cole y ¡te sentaras con ellos! Suele ser o gratis o muy económica esta opción, así que no dejes que el dinero sea un impedimento.

4. Bici o patines. Es sanísimo y además muy divertido. Puedes elegir entre la bici o los patines, ¡aunque también lo puedes combinar! Es cierto que no pasas todo el día por ahí con la  bici o los patines, así que una opción si escoges este plan es levantarte, preparar un buen desayuno (cuando digo preparar un buen desayuno me refiero entre todos, unos ponen la mesa, otros preparan los crepes, otros ponen la leche…) lleno de proteínas e hidratos los cuales van a ser quemados en menos que canta un gallo. Una vez estéis bien provistos de energía, os montáis sobre las ruedas y ¡a comeros el asfalto! Después de un par de horas podéis volver a casa, comer, y una buena película de sobremesa. Al despertar de la siesta podríais jugar al taboo o similar, Será un día para repetir.

5. Multi-aventura  con mapa, brújula y cámara. Fija una ruta en un mapa (lo puedes imprimir en google maps no te olvides de coger una brújula y una cámara de fotos. Tendrás que marcar un objetivo al cual queréis llegar, y si aprovechas que pase un parque grande por en medio de tu ruta (estilo retiro en Madrid, el río en Valencia, hyde park en Londres… etc), mejor porque es un buen momento para perderse y utilizar la brújula, o simplemente para cambiar de escenario. Marca puntos importantes donde haceros fotos y así nunca lo olvidaréis.

Estos son 5 posibles planes para pasar un día en familia.  Ahora ya no tienes excusa para quedarte en casa. La semana que viene pondré un post con otros 5 planes y alternativas por si diluvia. Y ahora, ¡a disfrutar!

¡Sexo, sexo y más sexo durante el embarazo!

Mucha gente cree que sexo y embarazo son contrarios, que mantener relaciones sexuales pueden dañar al feto o el buen desarrollo del embarazo, y por tanto, una vez te quedas embarazada el sexo se queda en el cajón del olvido. ¿Qué tiene de cierto o falso esto? ¿Es un simple mito?



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Según los especialistas, un embarazo normal NO es motivo para dejar de practicar el sexo. No hay ningún riesgo ni para el bebé ni para la futura mamá, es totalmente seguro. Ahora bien, es cierto que cuando hay alguna complicación determinadas actividades, como puede ser el sexo, se recomienden no practicarlas. Pero claro está, tanto esto como ir en bici, correr, hacer aeróbic… Si hay que hacer reposo, es importante respetarlo.

Si te preguntas cuándo deberías hacer reposo, porque tal vez tengas molestias y crees que es motivo para ello, lo más aconsejable es que vayas al médico, ya que es el único que te va a decir que hagas reposo de forma fidedigna o el que te diga que no te preocupes, que está todo bien.
El cuello del útero está totalmente sellado por una gruesa membrana mucosa que lo protege contra las infecciones. Puede que hayas escuchado que al tener relaciones sexuales éstas vienen seguidas de contracciones. Esto es porque el orgasmo provoca unas ligeras contracciones, pero no suelen ser dañinas y son temporales. También las causan unas sustancias que se encuentran en el semen y la estimulación de los pezones.

A pesar de todo, muchas veces pasa que se puede temer hacer daño al bebé a través de la penetración. Esta es una causa muy común de la disminución del deseo masculino. También el deseo sexual del hombre puede disminuir porque esté nervioso por la responsabilidad que os espera. Sin embargo, la mayoría encuentran a sus mujeres igual de atractivas que siempre.

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Pasos para pedir la tarjeta “maternity exemption certificate” en Inglaterra.

Me gustaría empezar explicando que la maternity card exemption es una tarjeta que sirve para poder ir al dentista de forma gratuita y para no tener que pagar medicinas con recetas.   Es válida desde el momento que tu médico de cabecera o comadrona certifican tu embarazo (que es el momento en que la puedes solicitar) hasta un año después de la fecha prevista de parto. 


Sexy and mum te explica cómo conseguir medicinas y dentista gratis en Londres

Desde el momento en que la pides hasta que te llega a casa (por correo ordinario) tarda unos 10 días laborales (aunque es cierto que a veces se retrasa un poco). En el caso de necesitar medicinas pero todavía no te ha llegado la tarjeta, puedes pedir al farmacéutico que te de el recibo FP57 y el formulario para solicitar el reembolso. En el mismo formulario encontrarás cómo pedir la devolución.


sexy and mum, medicinas gratis y dentista gratisAhora bien, ¿dónde o cómo solicitar la tarjeta? Lo importante es que el doctor o la comadrona te de el certificado. Una vez rellenado lo entregas en recepción y ellos se encargan de enviarlo por ti. En principio es así en todos los centros, pero bien es cierto que UK en ocasiones es un mundo de locos, y cada uno te dice una cosa totalmente distinta, así que no te sorprenda si te dices que eres tu quien tienes que enviarlo.

¡Ojo! Hoy una de vosotras me ha preguntado esto paso a paso, ya que su comadrona le ha dicho que si necesita ir al dentista, que vaya, que van a ver que está embarazada. Me he quedado de piedra, porque esto no es así. ¿Qué ocurre cuando das a luz?¿ Llevas al niño a la consulta a modo “proof of maternity card exemption”? Por supuesto que no, necesitas tu tarjeta, y nadie, absolutamente nadie, ni comadrona ni gp, estando embarazada (e incluso después de haber dado a luz) puede negarse a darte el certificado, por lo que reclama lo que te pertenece (que para eso pagamos un montón de impuestos).

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En verano, ¡a disfrutar de los peques de la casa!

Muchos padres se plantean qué hacer con los peques cuando llega el verano. Se acaba el cole y tienen todo el día por delante y sin nada que hacer. (¿Es cierto eso de “sin nada que hacer”?) El problema viene cuando los dos padres trabajan, por lo que, ¿Qué hacer con ellos? 




Alternativas hay tantas como uno quiera, pero sin duda, yo no he traído a mi pequeño al mundo para que cuando llegue verano mandarlo un mes o dos con sus abuelos. ¿Para que me lo críen ellos? ¿Para que los disfruten ellos cuando más sol y buen tiempo hace para ir al parque?
Puede sonar muy radical, pero sintiéndolo mucho, quiero ser yo la que cuando llegue de trabajar se vaya con su hijo al parque. Quiero ser yo la que lo lleve a la playa, y la que disfrute de largos paseos por la tarde. Es cómoda y fácil la alternativa de enviarlos un mes o dos fuera. “¡Qué descanso!”, pensarán muchos. Pero yo no lo veo así.

Egoísta me llamarán otros. Vale, aceptamos barco. Soy egoísta por querer disfrutar de la infancia de mi hijo. Soy muy egoísta por querer compartir con el las tardes de juegos. Soy egoísta por querer llevarlo al fin del mundo de mi mano. Y sobre todo, soy egoísta por no dejarlo disfrutar del clima de España.

Bueno, si. Quizás hasta hace un mes esto podría entenderlo. Pero ya no. Resulta que me estoy dando cuenta que este es el país de nunca jamás, como en Peter Pan. Tienes un Child Centre en cada calle. Hay clases de música gratis para bebés. Sesiones de lectura conjunta en las bibliotecas. Cuenta cuentos. Parques infantiles cubiertos. Piscinas cubiertas a patadas, y piscinas con toboganes, olas, y con playa (también hay unas cuantas -cubiertas claro-).

Por no hablar de las “escuelas de verano, o las clases extra-escolares”, que además de ser “chachi piruli” para ellos, son muy interesantes. Dicho todo esto, es más fácil entender que sea egoísta y no quiera mandar a mi peque a casa de sus abuelos todo el verano, ¿verdad?

Es verdad que hay muchas cosas que son gratuitas, pero hay otras que se pagan, y a precio de oro, pero es lo que tienen esos pequeños monstruos, que dejas de querer cosas materiales para ti porque las quieres todas para ellos.

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Sus primeros dientes y mi bebé se hace mayor.

Digamos que la media está entre los 4 - 6 meses. Si, lo se, muchos bebés de su edad tienen ya los dos de abajo y los dos de arriba. También se que no se debe comparar, que cada uno va a su ritmo, pero no lo puedo evitar. Le están empezando a salir los dos dientes de abajo. Tiene dos graciosas rayas y si le tocas se nota algo afilado asomando por ahí.

Ahora ya si que deja de ser un bebé. (Claro, el mes que viene ya me está pidiendo dinero para irse a la discoteca, como es algo lógico, modo dramática on). Todo el mundo me dice que hace mucha gracia, porque lo ves gatear como si de un entrenamiento a las olimpiadas se tratase, lo ves poniéndose de pie y andar sujetándose a cualquier cosa, lo ves parlotear… y todo ello sin un diente ni medio. Y como parece mayor de lo que es (solo tiene 7 meses y 6 días) pero no le asoman los dientecitos todavía….

Ayer vino un amigo que tiene un hijo un año mayor que el nuestro. Vino porque le hice un par de sesiones de fotos al nene y le preparé un fotoalbum para regalárselo. Viéndolo comentábamos cómo pasa el tiempo de rápido y sin darnos cuenta. Parecía que fuera la semana pasada cuando fuimos a ver al recién nacido, y ahora estábamos los tres en el jardín viendo fotos de nuestros pequeños.

Aarón nunca fue un bebé pequeñito. Siempre ha sido grande (que no gordo, aunque los bebés no son gordos) y para ser sincera, muchas veces veo bebés que tienen 3 o 4 meses que son más pequeños que mi pequeñín cuando nació. Claro, así estaba, que no había manera de salir y tuvieron que sacarlo con los forceps.

Bueno, y con todo esto lo que quiero decir es que pasa el tiempo y no nos damos cuenta. Por eso, me encanta pasar todo el tiempo que puedo con mi bebé, porque sino llegará el día en que me de cuenta que está en la universidad y nunca tuve tiempo de jugar con el, de abrazarlo, de acunarlo (he ahí de cuando decidí cogerlo en brazos simplemente porque me apetecía y no solo para darle bibe, sacarle aires o urgencias así.), de besuquearlo, y de llevarlo a jugar a todos los soft plays del mundo y de estar con el.

Esta mañana, como ya es mayor, he empezado un taller de lectura para mayores. Acostumbraba a leerle los libros de bebés. La escena era tal: los dos sentados en el sofá, bien uno al lado del otro o bien uno encima del otro, lo que viene siendo aarón en mi regazo (porque sino le aplastaría y no le dejaría ver el libro), y con  uno de sus libros. Otras veces es el solo quien se los lee, el de tapa dura con un títere en la portada, que además le encanta. Pero hoy, como decía, hemos empezado con lectura más seria.

Con un libro que me regaló una chica de aquí, el cual había escrito ella y publicado recientemente, hemos empezado los dos, mano a mano, a leerlo. El objetivo no es otro que, por un lado, esté atento y sentado escuchándome, y por otro, que ambos aprendamos vocabulario y lo interioricemos. No se si será de mucha utilidad para el, pero no creo que sea malo, así que nuestra rutina por las mañanas después de desayunar va a ser esa. A ver qué tal.

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Pasos a seguir si te quedas embarazada en Londres

Bien, como algunas me habéis preguntado y pedido que explique cuales fueron los pasos que di cuando me quedé embarazada ya que estáis pensando en buscar un bebé pero no sabéis cómo funciona todo esto aquí en Londres, he aquí mi post. 

Tener un bebé en Londres, y lo que ello conlleva, no es tan descabellado como mucha gente piensa. El médico aquí, el funcionamiento y todo en general, puede que sea diferente a España pero no peor o mejor, por lo que no te dejes influenciar por nadie y si de verdad lo quieres, ¡a por ello! Además, aquí hay muchas ayudas en cuanto a la embarazada, los niños...  Bueno, pues lo dicho, una vez te quedes embarazada, estos son los pasos a seguir.


Hecho todo esto, lo demás es muy sencillo. 

Pides cita en el GP con tu médico de cabecera. Ese día te pesará, te dará la enhorabuena mil veces (es lo que tienen aquí, te dan la enhorabuena cada vez que dices “I am pregnant”, y tu bien requetefeliz), y te remitirá a la comadrona y al hospital.

La comadrona será la que te haga la primera visita de tu nuevo estado como embarazada, te explicará el proceso que vas a seguir, las visitas, te recomendará las vitaminas que te tienes que tomar si no lo ha hecho tu médico de cabecera. Te hará un análisis de sangre muy completo y otro de orina (el de orina te lo harán todas y cada una de las veces que vayas a la comadrona). Si quieres saber si ya tienes la toxoplasmosis, (por eso de que poder comer todo el jamón que desees), pídeselo explícitamente a la comadrona, de lo contrario aquí no suelen hacerlo y no te lo hará, pasando un embarazo sin jamón fresco.

Importante:
  • Aquí solo hacen dos ecografías, la de las 12 semanas y las de las 20 semanas. A no ser que te ocurra algo, que vayas a urgencias, etc, no te harán más. Correas y esas cosas tampoco ponen, solo cuando vas a dar a luz, para ir controlando en todo momento, o si vas a urgencias y ya estás en estado avanzado. 
  • Clases prenatales: Tienes que reservarlas con un par de meses de antelación. Por ejemplo, a mi me tocaba para el 12 de Noviembre y la comadrona me dijo que como muy muy tarde las reservara en en agosto, pues suele haber mucha gente, y como me esperé hasta último momento (agosto) no pude ir hasta Octubre (vamos, que si se me adelanta un poquito como que no llego).
  • Aquí la epidural no está bien vista, por ese motivo, a parte de epidural, ofrecen gas, morfina, parto en el agua… (esto es tan amplio que es merecedor de otro post.)
  • Dentista y medicinas gratis hasta un años después de dar a luz: Si si, como lo lees, pero tienes que estar bien espabilada porque si no lo pides tu, no te lo dirán. En cuanto te hagan el papel, te llegará por correo una tarjeta en la que quedarás exenta de todo tipo de pagos.
Dicho todo esto, ya puedes lanzarte a la aventura de quedarte embarazada. Otro día ya cuento todas las ayudas que puedes pedir, cómo funciona la baja por maternidad (que tienes 9 meses pagados, siii, 9 meses), y ya que día a día estoy descubriendo un sin fin de sitios gratuitos para tu bebé, ya haré un listado chachipiruli para que sepas dónde ir en esta cálida ciudad.

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Todo el día juntos y una difícil recuperación

Me encanta hacer deporte, bailar, salir a patinar. Pero ahora, entre biberones, papillas, pañales, paseos, gimnasia, siestas que aprovecho para limpiar y cocinar, baños y de más, no tengo tiempo para hacer ejercicio. ¿Cuándo?

 

En estos casos es cuando de verdad añoro estar cerca de mi familia, en mi casa de España. Creo que estas pequeñas cosas allí sería tan simple hacerlas, que no me daría cuenta del valor que tiene. Pero ocurre que estoy lejos, que no tengo a nadie de confianza a quien dejar al peque dos horas, que no me voy a gastar 50 libras en una mañana para dejarlo en la guardería porque yo quiero ir al gimnasio, y lo último que voy a hacer es esperar a que venga su padre para que se quede con el. ¿Por qué?

Mi novio trabaja de lunes a Sábado, de 9 a 6. Dicho así no suena muy duro, pero la realidad es que sale de casa a las 7.30 y no llega nunca antes de las 7.30. Trabaja en la construcción y solo tiene una hora para parar a lo largo de todo el día. Por lo general tiene que hacer horas extras (que no le pagan) porque tiene que acabarse esa faena antes de que termine la semana, por lo que es una suerte el día que llega a las 7.30.

Soy consciente de que una mami, bien porque esté de baja por maternidad o bien porque sea ama de casa, su horario laboral es de 24 horas. Pero para mi cuando el llega es momento de estar los tres en familia. Disfrutar los tres del juego, del baño, del bibe, papilla, o de la hora de ir a la cama. No me parecería justo endosárselo a el. Ni tampoco que el se fuera dejándomelo a mi. Creo que es el momento de compartirlo en familia.


Visto así podría parecer que no hay vida más  allá, pero desde mi punto de vista la relación tanto de familia como de pareja se reduciría a un día full time a la semana y tres horas otro día. Que esto no quita que haya días en los que hagamos cada uno marcha por su cuenta, pero eso no es una rutina de cuatro días a la semana cada uno por su cuenta.

En fin, creo que lo que tendré que hacer será marcharme a España, y así se acabaron todos nuestros problemas. :) O bien, buscar clases para baby&mum, que seguro que cerca o lejos, encuentro.

Pasad un buen día, y si estáis en Londres, aprovechad que hoy parece que vaya a durar el sol. Yo me marcho a ese maravilloso parque, al soft play, que desde que vamos, Aarón ha avanzado muchísimo.

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Cómo preparar la papilla salada de los 6 meses

Y en cuanto cumplen 6 meses ya podemos darle la papilla de verduras con pollo. Ummm, ¡qué rico! Nuestro bebé empieza a hacerse mayor. Cuando queramos darnos cuenta estará pidiéndonos dinero para irse con sus amigos a la feria, y luego llegarán las motos, las discotecas. Y bueno, al fin y al cabo son cosas que todos hemos hecho, tienen que hacerlas, pero de momento, ¡SOLO TIENE 6 MESES! Así que dejando dramatismos a un lado, y futuras preocupaciones a otro, vamos a ver cómo preparar su primera papilla salada.


Ingredientes:

- 50% o más de patata - pongamos unos 800 gramos
- Zanahoria - unos 350 gramos
- dos manzanas medianas (le da ese dulzor que les encanta)
- Contra-muslos de pollo - unos 250-300 gramos.
- Una cucharadita de aceite de oliva por ración

Recuerda, ¡la sal esta prohibida!

 

Ponlo todo junto en una olla con poca agua y déjalo a fuego lento con la tapa puesta. Tardará aproximadamente unos 20 minutos. Déjalo enfriar y bátelo con la batidora.  Una vez lo tengas haz raciones de unos 200 mil y mételas al congelador.

Personalmente el aceite se lo echo una vez descongeladas, y a veces incluso le echo un poco de agua para que no quede tan espesa. A esta receta le puedes añadir calabacín, pero si lo haces quítale las pepitas y pon únicamente lo que queda con más chicha.

¡Ya verás, tu bebé se va a poner las botas!

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Un gran parque en Londres

Tener un bebé en Londres es completamente diferente a tenerlo en España. La diferencia radica en el clima. Tan sencillo como eso. En España te puedes ir tranquilamente a pasear con tu bebé casi todos los días, en Londres te obligas a hacerlo, no porque no tengas ganas, sino porque el tiempo no acompaña.

Después de tres años y medio viviendo aquí ya estoy acostumbrada, pero claro, ir con el carrito y tu pequeño dentro no es lo mismo. Hace frío, llueve, mucho viento, hay tanta niebla que no ves más de dos metros por delante… Pero los niños tienen que salir, acostumbrarse a los ruidos de la calle, los olores, el movimiento. Mi pichurrín llegó en Noviembre, así que con el frío del invierno era más difícil sacarlo todos los días, pero como mucho, día si día no, íbamos a pasear.

Disfruta de los peques en parques cubiertos que les ayuda a desarrollar su motricidad

 

Con la llegada de la primavera es diferente. Se supone que ya se puede ir al parque, jugar, columpiarse,pronto llegará el verano y con ello la playa o la piscina… Pero no en Londres. Aquí sigues sin poder hacer todo eso de forma rutinaria. Como mucho vas al parque una vez por semana y si tienes mucha suerte (porque el día que hace sol viene acompañado de un viento frío, así que te quedas igual).  Y van pasando los días, pero tu hijo va creciendo, necesita sociabilizarse y jugar, ¡necesita jugar!

Bueno, hace poco descubrí algo maravilloso. El soft play. En un polideportivo, piscina cubierta… Aquí encuentras soft plays en todos los barrios. Los hay más grandes, más pequeños, con más bolas, menos. Al que vamos nosotros, cada día sacan juguetes diferentes, y además hay un castillo hinchable enorme.
Londres, parques para niños sexy and mum
Es bueno para los bebés y también para las mamis. Ellos se relacionan con otros bebés, juegan, se divierten (que al menos Aarón está solo y aprende a relacionarse, compartir, jugar…), y para las mamis, porque es una buena forma de intercambiar opiniones, conocer gente nueva y de hablar con alguien que no sea tu bebé.

Aquí en Londres hay una escasez de buen tiempo enorme, no permite pasar muchas horas fuera de casa tranquilamente como en España, pero sí que es cierto que el tema de los niños lo cuidan bastante, y aunque sea a golpe de talonario, como ocurre con todo, hay más recursos para los más pequeños de la casa. 

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¡Al agua patos! Días de piscina en familia.

El domingo nos levantamos temprano para ir a la piscina. Nuestro plan era entrar a la sesión de las 9.30, y disfrutar de los toboganes, olas y playa artificial sin preocuparnos de papillas y biberones. Pero cual fue nuestra sorpresa cuando, llegando a esa hora, había una cola que salía del recinto, y después de una hora esperando, nos dijeron que debido al poco personal en la piscina, no podía entrar más gente.

Nuestro gozo en un pozo, así que como si hubiéramos estado chapoteando (porque el tiempo fue el mismo), nos volvimos a casa y empezamos a preparar la comida. El plan siguió igual, pero con esa pequeña diferencia. Así que ayer martes, y aunque hubiera preferido que el primer baño de Aarón fuera totalmente en familia (que estuviéramos los tres), me lo llevé a la piscina que tengo al lado de casa y lo sumergí. 

Estuvimos unos 45 minutos nadando, jugando, saltando… Tengo ganas de que empecemos las clases baby&mum in the swimming pool, porque así cuando vayamos aprovecharemos más ese tiempo, pero a pesar de no saber qué hacer para enseñarle o sumergirlo,  me lo pasé genial. No sabía si iba a llorar, a aguantar 10 minutos, o cómo reaccionaría. Me encantó.

Además, entre la papilla salada y la de fruta se supone que tiene que hacer la siesta más larga, pero desde que llegamos de españa, no se por qué pero no duerme casi. A una hora de la de fruta todavía no se había dormido, así que la piscina le vino de perlas para dejarlo k.o. al salir. Estaba tan cansadito que no me dejaba ni que lo terminara de vestir.

Pero el día de ayer fue doblemente un logro. Yo todavía no me había puesto en bikini desde antes de dar a luz. Aún tengo mucho que adelgazar (no se si os acordáis de que me hinché como un globo… ) pero ayer fue el día en que me atreví a ir en traje de baño sin pensar en nada más que en mi bebé.

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Llantos por la noche, dolor insoportable. ¡Dientes fuera!

A las cuatro de la madrugada Aarón empezó a llorar desconsoladamente. Pensé que tenía hambre, pues hay noches que todavía me pide biberón, pero después de comer, siguió llorando y ahora sí, sonaba a dolor. Lo probamos todo, cogerlo a brazo, pasearlo, meterlo en nuestra cama… Al final le dimos un poco de paracetamol y su llanto se marchó automáticamente.

¿Qué le ocurre? ¿Por qué llora? Su forma de comunicarse es llorando, y para nosotros se convierte en un juego de adivinanzas. ¿Será esto? ¿Será lo otro? En eso precisamente consiste la maternidad, en interpretar el llanto del bebé, en aprender a entender las señales que nos envía nuestro bebé. Aarón no suele llorar mucho, por eso cuando lo hace de esa manera me asusta más todavía. Ha habido veces que lo ha hecho porque estaba un poco escaldado, otras tenía sueño y no encontraba la forma de dormirse…

En fin, nadie dijo que la maternidad iba a ser un camino de rosas. Personalmente no puedo quejarme, tengo un ángel de niño, sabe jugar solo, le encanta hacerlo en compañía, se entretiene con cualquier cosa, está muy atento a todo, aprende rapidísimo, por eso, cuando me toca dormirlo a brazo, lo hago. Se que muchos padres están en contra de ello, pero cuando tu hijo no suele pedirlo, si lo pide,  ¿Por qué no?.

Tampoco soy partidaria de dejarle llorar, ni considero que llorando se abran los pulmones. Por supuesto al primer “muaaaahhhh” no voy a ir corriendo a cogerlo, probablemente si lo hiciera estaría fomentando una conducta poco apropiada, y se convertiría en un niño insoportable, pero no voy a dejarlo llorar y llorar hasta que se duerma de cansancio, porque quizás no le ocurra nada, pero igual tiene un dolor insoportable y es su única manera de hacérnoslo saber.

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¡32 y embarazada! Edad media del embarazo por países.

La maternidad no me la había planteado nunca antes, pero llegué a los 29 y pensé: “Todos los estudios demuestran que la mejor edad para quedarnos embarazadas es antes de los 30″. En ese momento sentí pánico, pues yo ni me lo había planteado hasta ese momento. Por suerte nosotros lo conseguimos en el primer intento y me quedé antes de los 30, pero la media en España es de 32,2, encabezando el ranking de países.


Sí, la media (basándonos en el ranking realizado en 2012-2013) es de 32 años (seguidos de Irlana, Italia y Luxemburgo). Cada vez tenemos menos tiempo, más obligaciones y decidimos esperar más. Siempre hay algo que nos para, nuestra carrera profesional, querer comprarnos una casa, pagar el coche. Queremos estar preparados económicamente para la llegada del bebé, pero, ¿A qué precio?

No nos damos cuenta de que antiguamente la búsqueda de un hijo se simplificaba a estar casado y poco más. Por supuesto es conveniente poder tener algo que ofrecer, algo a lo que acogerse, porque un hijo supone mucho gasto, pero con un sueldo y un techo donde vivir, es más que suficiente si de verdad queremos convertirnos en padres.

Así fue como me lo planteé yo. Vivía en Londres, ambos teníamos trabajo, pero la familia en España. Aún no habíamos comprado la casa (llevábamos varios años buscando una buena oportunidad). Rubén me decía que quizás deberíamos esperar a volver a España, luego me planteó el comprarnos la casa antes de empezar a buscar al renacuajo. ¿Hasta cuando? Cuando tengamos la casa querremos tener algo pagado, querremos ahorrar más. Si esperamos a volver a “casa” tal vez se nos pase el arroz. El momento es ahora, no luego. Ahora somos jóvenes, tenemos trabajo y un techo donde cobijarnos. ¿Qué más podemos pedir?

Al nene lo esperábamos para Noviembre, y la casa nos llegó en Septiembre. Casualidades de la vida. Esperábamos un chollo, una ganga, algo de segunda mano para reformar. Encontramos un chollazo nuevo a estrenar. Todos nuestros ahorros se nos fueron en la entrada, y Aarón estaba por llegar. Quién sabe si hubiese sido al revés, que hubiésemos buscado primero la casa, al quedarnos sin dinero decidiéramos esperar un par de años más. Quién sabe si tres años más tarde se hubiera convertido en “tarde” para nosotros.

Papillas papillotas, y yo me las como todas

No quiero parecer petarda, pero sinceramente me había planteado la maternidad como algo mucho más duro. Lo imaginaba como la apocalipsis donde no iba a tener tiempo ni para ducharme, donde tener la casa medio decente iba a ser mi utopía. Todo el mundo me dice que el nene es muy “bueno” (aunque no hay niños buenos o malos, claro está), que casi no llora y se entretiene solo. Esto me permite ir haciendo en casa, mis cosas…


Por supuesto que me gustaría tener más tiempo para todo esto, poder hacer más deporte, pero claro, también podría no haber tenido ningún bebé y seguir con mi vida de antes…



En fin, y como digo al principio, llegaron las papillas, y como mi nene es un comilón de los pies a la cabeza, no me dio guerra alguna. Imaginaba que su primera papilla iba a ser como la guerra de comida de Peter pan, pero afortunadamente eso no fue así. Empecé a dársela a los 5 meses recién cumplidos, y las primeras fueron de pera. Le encantaba. Abría la boca y la cerraba como si llevara masticando alimentos desde antes de nacer. Ese instinto me sorprendió muchísimo. El primer día tenía yo más miedo que el (siempre he tenido miedo de que se pudiese atragantar). El segundo día fui cogiendo un poco de confianza. Y el tercero fue todo rodado.

El problema lo tuvimos cuando introdujimos la manzana. ¡Uis! ¡Esto que es! Estaba un poco ácida, pero de ahí a que cerrara la boca y girara la cara de un lado a otro como si su vida fuera en ello…

La siguiente que probé fue plátano, pera y también le puse ciruela, porque el pobre estaba muy estreñido. Esa le encantaba, le iba bien, y poco a poco empezó a regularle. También probé a darle mango, nectarina… pero la  que más le gustaba era la otra.

Tips para darle la papilla y no morir en el intento. 


1. Empezar con el zumo. El pediatra me aconsejó empezar a darle zumo a los cuatro meses. De este modo, se va acostumbrando al sabor de la fruta y además le ayuda contra el estreñimiento.

2. No mezclar las frutas. Al principio es importante ir probando las frutas una a una y durante tres o cuatro días, ya que es la mejor forma de saber si tiene intolerancia o alergia a alguna en concreto.

3. Actitud. Si te muestras insegura, enfadada porque no quiere comer o desesperada, va a provocar un efecto negativo en el bebé y no querrá comer o será mucho más difícil. Muéstrate alegre, canta, baila, juega. Que siga tus manos, que se ría,  y entonces cucharón para dentro. Los juegos siempre facilitan las cosas.

4. Paciencia. Mucha paciencia. No hay que forzar a nuestro bebé. Son sabores y olores que introducimos, nuevas texturas, es todo nuevo para el y para nosotros. Así que ante todo, tenemos que tener mucho paciencia.

Y pasaron 5 meses...

Así fue toda mi experiencia con el parto. Sin embargo, ahí no terminaba nuestra experiencia en el hospital. Al tener fiebre, tensión altísima, proteinuria, y un sin fin de cosas, el nene nació con fiebre, y directamente le pusieron la vía para el antibiótico. 3 días más a partir de ese momento en el hospital. 3 días compartiendo habitación con 3 recién paridas, 3 días más con horarios de visitas, visitas limitadas, comida de hospital, enfermeras cada dos horas… 

Por un lado estuvo bien, porque las comadronas me ayudaron muchísimo con el tema de la lactancia, aunque al final tuvimos que acabar con la fórmula porque no tenía suficiente leche. Pero por otro lado fue demasiado. Lo único que queríamos era irnos a casa. Aunque eso no pudo ser hasta un total de 5 días, porque a Aarón le había subido la infección y tenían que hacerle muchas más pruebas.

Resumiendo, a los 5 días pudimos irnos a casa , y por los pelos, porque si no le hubiéramos dado el bibe antes de que lo pesaran - lo cual no sabíamos que iban a pesarlo, claro- , tendríamos que haber estado un día más allí, porque por 2 gramos no había perdido el 10% de su peso inicial (como no me salía casi leche pero todo el mundo me decía que estaba muy bien cogido y que no me preocupase, el pobre estaba ¡muerto de hambre!)

Esto fue el 19 de Noviembre del pasado año. Mi madre estuvo con nosotros ayudándonos hasta navidades, que fuimos de vacaciones a España y ahí estuvimos con toda la familia. A partir del 7 de enero, fecha de vuelta a Londres, estábamos completamente a nuestra suerte. Rubén trabajaba de lunes a sábado, así que durante el día, estaba sola. Sola ante el peligro. Yo, que siempre he tenido miedo a esos bichos extraños que lloran y quieren comer a todas horas, eso que llaman bebés… Y ahí estaba, amándolo, mimándolo, queriéndolo, admirándolo…

Me iba a pasear orgullosa de que miraran dentro del carro. Cuando lo sacaba para darle el bibe, cambiarlo, etc., la gente me paraba para decirme que era guapísimo, y yo, claro, una mamá, que jamás hubiera imaginado que iba a serlo, estaba más orgullosa que nada, más orgullosa que nunca en mi vida me había sentido. Mi mayor logro. Ni mi licenciatura, cuando me gradué, concursos… nada, nada me había hecho sentir tan orgullosa como mi pichurrín.

Pasaba día a día, enseñándole, intentando hacerle dormir, cambiándole. Admirándole. Hacíamos ejercicio juntos, le hice mil sesiones de fotos. Dios, cómo se puede querer tanto a algo tan pequeñito… (aunque de pequeñito poco tenía, porque ya nació con 4.420 kls.)

Empezó a moverse mucho en la cuna, a darse la vuelta, reptar, rodar, decía ajo, come, mamá, papá, agua… todo eso antes de los 5 meses. A los 5 meses papá lo decía clarísimo y lo repetía una y otra vez. Cada día estaba más guapo, y todo el mundo me decía lo simpático que era mi hijo. No sabía que se podía sonreír tanto desde tan pequeño, y cuando se reía… ¡a carcajada limpia!

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Epidural, ¿ahora si?

Ya no podía más. A las 2.30 de la madrugada lloraba sin parar. El gas me distraía pero no me quitaba el dolor. Por favor, ¡epidural!. Había una comadrona española que estuvo bastante tiempo con nosotros, y a esa hora le pedí que me mirara, a ver si ya llevaba 4 cm. Me dijo q era muy pronto desde que me lo había comprobado, pero como le insistí, me miró. 

4 cm. Era increíble, en una hora había dilatado muchísimo (por eso me dolía tanto, seguro…) Oficialmente ya me podían poner la epidural, y en ese momento Marta, la comadrona, me dijo que me metiera en la bañera, que me aliviaría bastante. 

 

Una vez en la bañera, nos dijo que era muy probable que no me pusieran epidural, que no había sitio. Y yo rompí a llorar. Está claro que muchas mujeres quieren un parto sin ella,y dicen q no es para tanto, pero yo no queria, estaba tan mentalizada que la queria que solo queria llorar y llorar. 
En ese momento Rubén se cabreó muchísimo y empezó a decirle que el hospital era una vergüenza, que primero nos habían dicho que si queríamos la epidural desde el primer momento que nos fuéramos a otro hospital. También le contó lo que ocurrió en la semana 13 (el falso aborto)… y 10 minutos más tarde estábamos de camino a que me pusieran la epidural. Anestesista en camino, yo feliz y Rubén muerto de miedo. No hacía más que repetirme que por favor me estuviera quieta, que sino no me la podrían poner.

Quieta como nunca antes había estado. Feliz porque el alivio llegaba. aunque no sabía que todavía me quedaban 17 horas por delante. 17 interminables horas. En ese tiempo pasé por muchas fases, y llegó el momento en el que sin fuerzas, lloraba por una cesárea. Yo, que soy anti-cesárea, no podía más y era lo único que quería. Quería que me sacaran al bebé como fuese. No podía soportarlo ni un minuto más. Llamaron a los médicos y me intentaban convencer para que aguantase. Me dijeron que era muy peligroso, y al final decidí esperar un poco más. Todavía no podía empujar, y lo único que quería era que mi pichurrín saliera ya de ahí.
Otra vez les pedí a los médicos que me hicieran la cesárea, pero esta vez me dijeron que era demasiado tarde, que ya no podían hacérmela. ¿Cómo no? ¡Si hacía un rato me habían convencido para que esperara!

Al final me pusieron epinefrina, y mi humor cambió como de la noche a la mañana. Estaba animada, podía moverme, quería empujar y sacar al nene ya.

Después de unas horas empujando, y otra visita de los médicos (estaba en todo momento con las comadronas), al final me llevaron a quirófano y me pusieron los fórceps. Aarón se resistía, pero no podía estar más tiempo ahí.

Qué felicidad cuando por fin me pusieron a mi chiquitín entre mis brazos. Y de pronto, antes de que se lo llevaran, le dije a Rubén: “Pero, ¡no llora!, y acto seguido se puso a llorar. En ese momento los dos nos pusimos a llorar como tontos. Qué cosa tan bonita. Qué emoción.

30 horas de parto y buenas vistas al Big Ben

A las 11 rompí aguas y a las 13.00 estaba en el hospital. Al decir que había roto aguas sucias, me miraron enseguida. Estuve esperando un par de horas antes de que me llevaran a mi habitación, y cuando entré por la puerta, aluciné. Nuestra ventana estaba en frente del Big Ben. Me encantaban las vistas. Era maravilloso. 

 

Las contracciones no llegaron hasta la tarde. El dolor empezó a intensificarse, yo sentía que no podía más y todavía me quedaban muchas horas por delante. En las clases a la preparación  al parto nos dijeron de las alternativas a la epidural que había. Entre otras nos explicaron el uso de la morfina y del gas. Cuando lo escuché por primera vez pensé : “estos ingleses están muy locos”. Además, una de las contraindicaciones es que puede afectar directamente al bebé y dejarlo adormecido. 

 

Mucho podía opinar al respecto, pero cuando sentía que me iba a romper en dos y me ofrecieron morfina, no dudé ni un segundo. No pensé en todo lo que habíamos hablado, no recordé nada de lo que me dijeron en las clases.

Me pusieron morfina dos veces, y la segunda vez, antes de ponérmela,  la enfermera me dijo que ya no iba a poder ponerme más. A mi me daba igual, yo pensaba en el momento. “Luego” ya vendría, y si me aliviaba un par de horas, eso que me llevaba.

 Eran las 11 de la noche, 12 horas después de romper aguas cuando solo había dilatado un cm. ¡Un cm! Tanto dolor para un cm. Creo que nunca se llega a estar totalmente preparada para el parto. Fue entonces cuando me ofrecieron el gas. He de decir que me daba un poco de miedo, y al principio se me olvidaba utilizarlo.

El gas de la risa resultó ser una risa.

Tenía que “tomar” el gas cuando notara que venía contracción. Tenía que coger aire (gas) poco a poco y expulsarlo también poco a poco. Unas tres o cuatro veces por contracción. La teoría era muy fácil, pero la práctica no tanto. ¿Por qué? Tan simple como que cuando no te acuerdas de que tienes el gas, no lo tomas, y si te acuerdas, eso de despacio y tranquilamente se va al traste, porque lo único que quieres es que te alivie, y chillar. 

Solo quieres chillar mientras lloras de dolor. “¿Por qué no te ponen ya la epidural y se acaba tanto dolor y sufrimiento?” Ah, es verdad, no me ponían la epidural porque no había sitio. Me aterrorizaba imaginarme el parto sin epidural, lo cual me provocaba incluso más dolor.

Semana 40 y aún embarazada

Ansiaba dar a luz cuanto antes. De verdad pensaba que iba a adelantarme, porque tenía tanta barriga que en cualquier momento iba a explotar. Incluso cruzando un paso de peatones paró un autobús para preguntarme si llevaba dos. Pero no, llegó la semana 40 y Aarón seguía ahí.

Una semana difícil. La peor de todo el embarazo. apenas podía subir las piernas, daba caminatas de 4 horas y como si nada. Dormía cada vez menos, y solo quería llorar.

Pasaban los días, y yo no hacía más que repetir “hoy es el día, hoy me pongo de parto”. Rubén se iba nervioso a trabajar, y cada dos por tres miraba el movil. 40 +1, 40+2, 40+3, 40+4, 40+5..
Semana 40+ 6. Eran las 11 de la mañana cuando me hacía pis que no me aguantaba. Termino y cuando me levanto para vestirme, mancho el wc. ¿Y eso? No sabía si era el tapón mucoso o que había roto aguas. Saco una foto, se la envío a mi amiga la ginecóloga y le pregunto: “¿Tapón mucoso o he roto aguas?”

“Has roto aguas. Vístete y vete al hospital” 


¡He roto aguas, he roto aguas! Chillaba de alegría por casa. Pensaba que cuando llegara el momento iba a ponerme muy muy nerviosa, porque acostumbro a ser muy nerviosa, sin embargo, lo único que sentía era felicidad. Llamé a Rubén y le dije que sin prisa, porque aún iba a ducharme y prepararme, que se viniera, que había roto aguas.

De camino al hospital yo seguía con mi rutina de enviar vídeos a mis amigas  familia contándoles que nos íbamos “¡a parir, a parir!”.

Llegamos al hospital y en la primera recepción dije lo que pasaba, y me mandaron a otra. Allí les expliqué todo con detalle y avisé que quería epidural (en las clases a la preparación al parto nos dijeron que fuera lo primero que dijéramos si así lo queríamos) y que quería donar el cordón umbilical. 

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Retención de líquidos ¡S.O.S!

En la semana 29 de mi embarazo estaba estupendísima. Estaba a punto de irme de vacaciones a España y me encantaba mi barriga. Pero qué trágico el momento en que al bajarme del avión, bien sea por la presión, por tanto rato sentada, o por lo que fuese, ya empecé a hincharme, o al menos, a sentirme así.

En pocos días cogí mucho volumen, parecía que tuviera 10 kls más encima. Mis piernas se hincharon de tal manera que asustaba. No podía ponerme otro calzado que sandalias, y solo me bajaba un poco el hinchazón con largos ratos de piscina. 


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Deseaba hacerme fotos, pero me veía tan hinchada, que no quería ponerme ante la cámara. En ese momento entendí por qué recomiendan las sesiones de fotos en el 6º mes de embarazo, sin embargo yo había esperado demasiado (en casa de herrero, cuchillo de palo).

Al volver a Londres me deshinché un poco, pero no me duró mucho más tiempo. El último mes y medio de embarazo fue horrible, en cuanto a eso se refiere. No podía dormir más de una hora seguida porque al estar tan hinchada los brazos se me dormían exageradamente. La barriga no me molestaba en absoluto, sin embargo, Aarón cada vez daba patadas más fuertes y se movía más. (Dicen que al final del embarazo el bebé se mueve menos, pero en mi caso se movía igual)
Empezaba a estar cansada.

Las semanas pasaban y yo solo quería que llegara el momento de dar a luz. Además, a partir de la semana 36 yo estaba más que preparada para que mi bebé llegara al mundo. No veía el día…

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Un largo “kit-kat” y la ecografía en 3D.

Pues si, así es. Después de dos semanas, vuelvo con muchas cositas que contaros. Voy a intentar resumir lo máximo que pueda el final de mi embarazo para así contaros cuanto antes la alucinante nueva vida de mamá, que como podéis ver, a veces te roba más tiempo del que esperabas. Al poco tiempo de empezar a notar las patadas, mi hermana vino de visita, estuvimos paseando, pateándonos Londres, y como no, fuimos a la ecografía en 3D.


Fue alucinante, íbamos a ver de nuevo a nuestro pichurrín, y mi hermana iba a verlo por primera vez en movimiento (las fotos ya las había visto, claro).

Al levantarme preparé un buen desayuno para que Aarón se empezara a mover y que se dejara ver y además guardé un poco de chocolate para justo antes de llegar. Ahí estábamos, Rubén, mi hermana, Carmen y yo. Expectantes por ver la carita de nuestro bebé.

Sentada sobre la camilla, y con varias pantallas, ahí estaba él.  Tan guapo como su padre. Tenía sus morritos y su nariz, aunque todo el mundo cuando lo contaba me decía que “no me flipara, que en esas ecografías todos salían igual”. En fin, habría que esperar al parto para saber si era o no así.
Todo había salido a pedir de boca, así que después nos fuimos a Camden Town a comer y al Shark a tomar un café. Resumiendo el día en una palabra, MARAVILLOSO.

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Yoga en el embarazo, en verano una opción muy saludable

Todo el mundo sabe que cuando estás embarazada, el mejor deporte es el yoga. Practicarlo es muy beneficioso para nuestra salud en general pero sobre todo, durante el embarazo. Mejora tu estado de ánimo, la circulación, aprendemos a respirar mejor… Un sin fin de beneficios que encontrarás en este deporte y no te arrepentirás de practicarlo.  

 


Beneficios del yoga durante el embarazo: 
  • El yoga mejora el estado de ánimo: Las hormonas juegan un papel muy importante durante el embarazo, convirtiéndose habitualmente en una pesadilla. A ello le sumamos las dudas, los miedos, el malestar en general que ocasionalmente nos produce el embarazo, y todo ello junto es una bomba de relojería. El yoga nos ayuda a que ganemos confianza y aprendamos a escucharnos a nosotras mismas  y los ritmos de nuestro cuerpo. 
  • Aprendemos a respirar y fortalecemos la musculatura: Cada etapa del embarazo pasa también por diferentes etapas del yoga; No es el mismo yoga el del primer trimestre que el que vamos a hacia el final del embarazo. Por ello, no tenemos que pensar que en dos días tenemos que ser una profesionales del yoga. Con éste vamos a, poco a poco, aprender a respirar bien, lo cual nos ayudará en el parto, y sin darnos cuenta, vamos a fortalecer mucho la musculatura, siendo de ayuda durante el parto y durante el embarazo, pues sufriremos menos de dolor de espalda. 
  • Mejora la circulación y disminuye la posibilidad de sufrir retención de líquidos. 


Como veis, el yoga es buenísimo, tanto para embarazadas como para no embarazadas, así que no lo dudéis más y ¡a hacer yoga!

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Un maravilloso sueño, una eterna pesadilla.

Después de aquel día en el que mi mundo se vino abajo, en el que me dijeron que lo había perdido, tenía pesadillas constantemente. Pero esta noche ha sido completamente diferente. Esta noche te he visto la cara, te he abrazado. Te miraba a los ojos y te decía lo mucho que te quería. Tu sonrisa, tu mirada, esas manitas tan pequeñitas.  Abrazos y suspiros, me dormía junto a ti. Así querría pasar el resto de mi vida, abrazada a las dos cositas que más quiero en este mundo, a ti y a papá. 


Cogerte entre mis brazos, dormirte, besarte, acariciarte, cantarte una nana y que nos vayamos juntos a soñar.

Soñar que todo acaba bien. Soñar que no tengo más pesadillas. Pesadillas que me persiguen. Cuántas veces me he despertado llorando y entonces tu has empezado a darme pataditas para tranquilizarme, para decirme que estás ahí, creciendo sanote y fuerte.
Qué ganas tengo de verte, de tocarte, abrazarte, sentirte, darte besitos y cariñitos… De decirte TE QUIERO, de ti. Tengo tantas ganas de ti…

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El ácido fólico antes y durante el embarazo.

A veces pasa que no todo es tan bonito como parece. ¿Que quieres quedarte embarazada? Si has hecho los deberes, va a ser todo mucho más fácil (no a la hora de concebir, claro está). Así que hoy vamos a hablar del ácido fólico. Para que sea fácil de entender voy a resumirlo en que es una vitamina que se supone que todos tenemos (como la vitamina D, por ejemplo), y que es MUY importante antes y durante del embarazo para el buen desarrollo del bebé. 


Exactamente, el ácido fólico puede “prevenir deformaciones en la placenta que supondrían el aborto, defectos de nacimiento en el cerebro (anencefalia) y la columna vertebral (espina bífida) del bebé por mal cierre del tubo neural en los extremos cefálico y caudal respectivamente. 
La espina bífida, un defecto de nacimiento en la columna, puede producir la parálisis de la parte inferior del cuerpo, la falta de control del intestino y la vejiga, y dificultades en el aprendizaje. Si el feto sufre déficit de ácido fólico durante la gestación también puede padecer anemia megaloblástica, ser prematuro o presentar bajo peso al nacer. La madre puede sufrir eclampsia, un proceso que cursa conhipertensión y albuminuria. El ácido fólico también ayuda a mantener una matriz sana.”

¿Cómo tomar el ácido fólico? ¿En qué alimentos lo encontramos? 
En nuestro día a día podemos encontrar el ácido fólico en vegetales de hoja verde, lentejas, habas secas,  espárragos, brócoli, naranjas y otros cítricos, repollitos de bruselas, cereales, queso (camembert y roquefort), hígado de pollo, ternera, cerdo y cordero, y la yema de huevo.

Sin embargo, cuando estamos embarazadas lo más rápido y seguro es el complemento vitamínico, que lo podemos encontrar en cualquier farmacia, además de asegurarnos de tomar alimentos ricos en ácido fólico.

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Las primeras patadas

Iban pasando las semanas, mi barriguita iba creciendo y yo cada vez estaba más feliz. En la semana 19-20 empecé a notarlo. Empezaba a moverse cada vez con más fuerza, y a cuanto más se movía más feliz estaba yo. Es una sensación única. Tienes una vida dentro de ti, tu la has creado. Es tan mágico que no lo cambiaría por nada.

 Madre mía, mi mundo había cambiado tanto. Mi forma de pensar, mi forma de vivir la vida. La forma de afrontar las cosas, lo maravilloso que me parecía todo lo que estaba viviendo.
Rubén estaba deseando notarlo, pero era demasiado temprano, y no fue hasta la semana 23 cuando el lo notó por primera vez. Se  emocionó cuando sintió la primera patada. Me miró y me preguntó: “¿Era eso? ¿Se ha movido?”. Estaba notando por primera vez a nuestro pequeñín. Todo era tan especial.


Por las noches se movía más y más, y yo empezaba a estar más molesta a la hora de dormir, pero después de todo lo que había pasado, me daba igual. No me importaba no dormir, no me importaba que estuviese todo el rato moviéndose, sabía que estaba ahí, y con eso me sobraba.

En realidad estaba teniendo un buen embarazo. Apenas tuve nauseas, no me molestaban los olores… Además me dejé de fumar, lo cual solo pasé mal los tres primeros días, el resto, fue pan comido.  Y pronto íbamos a hacer la ecografía en 3D y podríamos verle la carita… ¡Qué poco faltaba!

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La Toxoplasmosis, ¿qué es?

Cuando nos quedamos embarazadas algo que nos preocupa bastante es el tema de la toxoplasmosis, ya que en función de si ya estamos infectadas o no, vamos a poder comer unas cosas u otras, vamos a tener que ir con más cuidado con la fruta y la verdura, como decía en la entrada anterior, y vamos a tener que estar muy atentas a la presencia de los gatos, y ahora explicaré por qué. 


Para empezar me gustaría decir brevemente que la toxoplasmosis es “una enfermedad infecciosa que puede causar infecciones leves y asintomáticas, así como infecciones mortales que afectan mayormente al feto, ocasionando la llamada toxoplasmosis congénita. Las medidas de prevención son particularmente importantes en las mujeres embarazadas y consisten en normas generales de higiene para evitar la transmisión por alimentos o agua contaminada, no consumir carne cruda o mal cocida y evitar contacto con heces de gato.”


¿Quiere decir esto que no podemos estar en contacto con los gatos si no estamos infectadas de toxoplasmosis antes del embarazo? Por supuesto que no. Lo que sí tienes que tener mucho cuidado es a la hora de manipular la arena donde hace sus necesidades, y por supuesto, no dejar que nos chupe, ya que es a través de las heces como nos podemos contagiar.

En cuanto a la alimentación, si no estás infectada, di adiós al jamón, embutido, salmón ahumado… etc, ¡fresco! Sí, has leído bien. Si lo congelas al menos 24 horas, puedes comerlo tranquilamente. Eso sí, una vez lo descongeles, no lo dejes en la nevera, cómelo directamente.

Y por último, como decía en la entrada anterior, lava muy bien toda la fruta y verdura que te vayas a comer, ya que es otra vía de contagio.

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