domingo, 23 de agosto de 2015

¡DIETA! 2 días 2 kilos... Empezamos bien

Hoy es mi cuarto día. He de reconocer que el primero no me pesé. Me pesé el segundo. Ayer (que era el tercero) perdí 1.400 y hoy he perdido 600. En total dos días dos kilos. Seguramente sean los primeros que tan rápido se van porque son sobre todo líquidos y demás, pero sea como sea mi báscula pesa dos kilos menos y yo he adelgazado.

30 Day challenge diet

El primer día me fui con mi bebotis a comprar a paso bastante ligero y cuando volví empecé a hacer gimnasia. En total estuve una hora andando y tres cuartos de gym. Acabé sudadísima y con más energy que nada, así que ayer lo hice un poco mejor. Estuvimos tres horas non stop paseando (está aprendiendo a andar, por lo que imaginad el esfuerzo de ambos... así tres horas) Y cuando llegamos nos pusimos manos a la obra y estuve una hora cardio a tope. No sabía que se podía sudar hasta en los dedos de los pies y eso que yo siempre he hecho mucho deporte, pero, sí, se puede.

Mi 30 day challenge va viento en popa. Aunque como ya dije no es más que el principio de una batalla que me toca librar a mi sola. Después de esos 30 días se que va a ser más difícil porque van a costar mucho más, pero me da igual, me da igual los sacrificios que tenga que hacer ¡asi como si estoy dos meses sin comer! Siempre he mantenido mi propia teoría de que el hambre es psicológico, y  a cuanto menos comes menos quieres. Yo de momento no estoy pasando hambre, pero si tengo que pasarla, la pasaré. Sé que lo voy a conseguir y voy incluso a estar mejor que antes.

Bueno, hechas mis reflexiones y mensajes de autoayuda y autoconvencimiento, os dejo lo que he comido estos dos días.

Viernes:
Desayuno: Té de frutas (1sobre) + té verde (2 sobres)
Snack: 4 rodajas de piña
Comida: Pescado con verduras y de postre café (adicta al café)
Merienda: 4 rodajas de piña
Cena: Pescado con verduras (Pescado cocinado al micro, la verdura cocida)

Sábado:
Desayuno: Té de frutas (1sobre) + té verde (2 sobres)
Snack: 4 rodajas de piña
Comida: Pescado con verduras y de postre café (adicta al café)
Merienda: Redbull
Cena: Pescado con verduras (Pescado cocinado al micro, la verdura cocida)


Sexy and Mum


sábado, 22 de agosto de 2015

30 day challenge. Harta de los nutricionistas y del la báscula.

Sí. Cómo lo lees. Hace tres días empecé mi propio 30 day challenge ya que estoy hasta el moño de la báscula. Aquí ya he comentado varias veces que en ese caso lo mejor es acudir a un especialista. Bueno, pues me retracto. ME RETRACTO y lo digo bien alto. Cada uno es de una manera, sus hábitos, cómo tolera los alimentos... etc. Y como nosotros no nos conocemos nadie. Por eso digo que me retracto en cuanto a los especialistas, pero esto no es así sin más... Déjame explicarlo....


dieta challenge adelgazar bienestar


Me he pasado toda la vida pendiente de la báscula, de ese maldito peso. Siempre pendiente y siempre obsesionada. Nunca he llegado a la anorexia, si lo estás pensando, pero siempre he tenido obsesión con mi físico. ¿Por qué? Fácil. Porque tengo tendencia a engordar y lo hago muy fácilmente. Así que si no me he mirado, enseguida he cogido un par de quilos y ... ya sabéis. Por ese motivo siempre he tenido una alimentación bastante sana y equilibrada. Me gusta toda la comida, por lo que jamás me ha costado hacer una dieta. Odio el aceite en la sartén, solo lo tomo en crudo. Tomo dos litros diarios de agua. Me encantan los tés. En fin, que más o menos mi vida se ha basado en una dieta sana y equilibrada.

Bueno, pues cuando me quedé embarazada fue algo que me preocupaba bastante, el peso. Sabía que había embarazadas que llegaban a ponerse más de 20 kls encima, y yo no quería eso en absoluto. Mi dieta cambió y empecé a cuidarme incluso más, tomando más fruta (que antes comía pero ahora más). Al principio todo fue bien, apenas sumaba un kl cuando se supone que tienes que llevar algo más, así que feliz. Pero no se que pasó, mi ginecóloga dice que son las hormonas, pero todo empezó a cambiar. Empecé a coger peso de forma trágica y sin stop. No se a cuanto llegué, me asustaba subirme a la báscula, y cada día que pasaba yo estaba más hinchada.

Di a luz, y empezó a pasar el tiempo. Apenas bajaba gramos, y hacía dieta, pero no se notaba. Al final me decidí ir a una nutricionista en uno de mis viajes a españa. Le conté mi problema, le conté mis hábitos alimenticios. Y me dio una dieta. Sólo diré que el único beneficio que le encontré a ésta fue darme cuenta de que la fruta después de comer me engorda barbaridades. Quizás por eso también cogí más peso en el embarazo.

Probé varias de las dietas que me dio, pero sinceramente, por primera vez en mi vida una dieta me causaba ansiedad. Por ese motivo la dejé un poco de lado aunque más o menos la seguía. Bueno, dos meses después y la báscula está igual. ¿Conclusión?

Quizás un nutricionista que estudie mi caso más a fondo, que tenga en cuenta análisis de sangre (por mi reciente hipertiroidismo que se supone que debería hacerme adelgazar a saco porque lo tengo por las nubes y no bajo ni un gramo) y no se, algo más, quizás eso me funcionara, pero lo que tampoco voy a hacer es empezar un peregrinaje hasta dar con el que me lo acierte. Así que.. ¿Qué voy a hacer?

Me he pasado más de la mitad de mi vida sin almorzar (el snack de media mañana), lo cual me dejaba reservado para el domingo. He ido por la vida con un café y punto y pelota. Ha llegado la hora de comer y no me he hinchado y me he puesto hasta el culo, por la sencilla razón que mi cuerpo, si le das comida pide más comida, si no le das, no quiere. No digo que no coma a medio día, en absoluto. Me como mis platos como cualquier otro ser humano, pero no me como el valor de dos, como mucha gente piensa que pasa si no comes nada por la mañana.

¿Merendar? Un café, gracias. Casi que igual que por la mañana. Y entre horas tes e infusiones. Cuando iba a trabajar (antes de la maternity leave) sí que me comía un plátano todos los días, porque aunque sea una fruta que engorda mucho, aporta mucha energía. Y no os voy a mentir, pocas veces llevaba otra fruta que no fuese plátano.

Pues ahora la nutricionista me decía que tenía que desayunar con dos galletas. La mierda de esas dos galletas que nunca me he tomado, lo siento mucho pero me da más hambre. Nunca paso hambre por la mañana sin comer hasta que empiezo una dieta que me hace comer por la mañana y encima me da mucha más hambre.  Para almorzar dos tortas de arroz con jamón de york o un trozo de pan (4 dedos) con jamón de york también. Pero esto entre semana, el fin de semana fruta. Totalmente al revés de cómo lo hacía yo. El único día que de verdad disfruto con el almuerzo/desayuno es el domingo porque no lo hago sola, y ahora tengo que quitarmelo. ¿Hola?

Si sigo no paro, así que voy a contaros mi conclusión.

- Si durante 29 años nunca desayuné más que un café, ¿por qué lo voy a hacer ahora que estoy a dieta?

- Si siempre he sabido cómo prepararme las comidas de forma que me gusten y no me engorden, ¿Por qué voy a empezar  a hacerme comidas que no me gustan o aborrezco?

- Si he acostumbrado a tomarme un buen desayuno/almuerzo el domingo porque es el único día que lo hago, ¿Por qué voy a dejar de hacerlo?

A veces hay que escuchar las recomendaciones que nos hacen e incluso renovarnos, pero ya está bien. Estoy hasta los mismisimos de levantarme cada mañana y mirarme al espejo sintiéndome GORDA y OBESA. He llegado a un punto en el que ya me da igual si como o si no, porque seamos honestos, el hambre es psicológico, y si los anoréxicos pueden pasar años sin comer más allá que una manzana al día, si mi cuerpo lo que necesita es una dieta de choque que te mueres se la voy a dar. Si ello conlleva en comer cada día menos (que no nos equivoquemos, menos significa a llegar a una manzana) lo voy a hacer, pero estoy hasta el pirri de sentirme como me siento.

30 day challenge es solo mi comienzo. Va a ser mi "terapia de choque". Me sobran unos 15 kilos. 15 kilos para estar en mi peso anterior. Para estar como estaba antes de quedarme embarazada. Mi objetivo de momento es ese, y los 10 primeros van a ser ASAP. No me voy a comprar pantalones largos, y de preñada solo tenía unos que se me rompieron, así que... o lo pierdo ASAP o ¡voy desnuda por la calle!

Sexy and Mum

sábado, 15 de agosto de 2015

Sentirse bien es cosa del tiempo, ¿Guapa yo? ¡Sí!

Y cuando queremos desesperadamente empezar a sentirnos mejor con nosotros mismos pero parece que el mundo entero confabula contra ti y no te deja. Cada vez que vas de compras acabas en la sección de bebé gastándote todo el dinero en tu pequeño porque sabes que el lo va a lucir y tu no. Porque te ves fatal fatalísima con cada prenda de ropa que te pruebas y lo último que quieres es mirarte al espejo. Deporte y dieta, nuestros mejores aliados en estos casos, pero cuando factores externos como tiroides o falta de tiempo juegan en nuestra contra, la verdad es que poco hay que hacer.


ánimos, buenos días, consejos, estar bien

Esperar. Dejar de pensar en ello cada vez que nos miramos al espejo. Asimilar nuestra nueva condición, por supuesto, porque no estamos en nuestra 38, y la báscula indica casi 15 kls más de tu peso habitual (y el cual jamás decías a nadie porque te asustaba, aunque ahora te das cuenta de que era un peso más que normal y deseas volver desesperadamente a él). 


Pero del dicho al hecho hay un trecho, como bien dice el refrán, y los mensajes de consuelo ya las mentiras desgarradoras de la gente de tu alrededor no sirven para nada, sino incluso para sentirte peor algunas veces. Ni funcionan ni ayudan. Véase algunos ejemplos:

"Pero si estás estupenda, no estás gorda en absoluto", "Has dado un cambio total, se te ve mucho más deshinchada". Este me gusta mucho, sí sí: "No estás gorda, lo único que pasa es que estás hinchada, y por eso te ves así. Ya verás cuando te deshinches como te ves bien". A ver, no, no estoy gorda, estoy obesa. No he dado ningún cambio, estoy en el mismo peso que ayer, que la semana pasada y que el mes pasado. ¿Hinchada dices? Tu no me viste cuando estaba con una retención de líquidos de caballo que no se me veían ni los pies. ¿Hinchada dices? Anda por favor, llamemos las cosas por su nombre y dejémonos de eufemismos, que lo último que necesito es esa mirada de "Pobrecita, lo que ha engordado con el embarazo" porque la primera que quiere cambiar eso soy yo, y la más afectada en cuanto a ello soy yo, y me he dado cuenta de que a veces influyen factores que no podemos controlar y nos lleva más tiempo que el que esperábamos.

Pero de repente, te levantas un día, te vistes dispuesta a llevar a tu pequeño a jugar, te miras al espejo y piensas: "anda mira, si estoy guapa". Y es en ese momento cuando te das cuenta de que quizás lo único que necesitabas era empezar a sentirte bien para estar mejor. Es en ese momento cuando te das cuenta de que las últimas fotos que te has hecho no te han parecido horrorosas, y que incluso hay alguna en la que sales de cuerpo entero que te ves bien y todo.

Un mensaje de ánimo a veces no sirve para nada, pero una sonrisa al levantar puede ser el motor de nuestras vidas.

Sexy and Mum (que ya soy mum pero sexy todavía no.... jijijii)

viernes, 14 de agosto de 2015

Para pensar, meditar,hablar por hablar y sin decir tonterías

Después de darle vueltas y más vueltas, he llegado a una conclusión, la cual os contaré después de esto. En mis vacaciones a España han pasado muchas cosas, entre otras la creación a "pachas" (en conjunto) de un super mega chachi piruli blog con mi queridísima amiga y muy petarda Patri. Bueno, esto era algo que llevábamos tiempo hablando pero hasta no vernos era casi imposible de empezar...

pensar, reflexionar, escribir, soñar y soñar.

6 días bastaron para hacer una cabecera, para establecer secciones, ideas, línea editorial (sea un blog o un medio como revista, periódico, tv, radio... tiene que tener una línea editorial, que no política, sino ideológica, para saber en qué tono se quiere trabajar), etc. 6 días de intenso trabajo, de calor y cervecitas sin alcohol delante de la piscina municipal de un pueblo pequeño al lado de una gran ciudad. 6 días que dieron lugar a nuestro nuevo blog, y que me hicieron replantearme este. Y ahora explicaré el por qué:

Soy mamá a full time. En un par de meses me reincorporaré al trabajo, y seguiré siendo mamá full time 5 días a la semana y asalariada 20 horas en dos días. Media jornada como asalariada, el resto mamá, mujer y periodísta. No tengo a nadie que me limpie, ni cocine ni que cuide 15 minutos a mi peque mientras me ducho o voy al wc. No tengo familia cerca y no me fio de nadie, mi novio trabaja de lunes a sábado, se marcha temprano y vuelve tarde, por lo que, ¿Cómo lo voy a hacer?

No hay nada que quiera más ahora mismo (laboralmente hablando) de que funcione el blog, porque como periodista, es mi mejor portfolio, y puesto que en este país no trabajo como tal, temo a oxidarme y quedarme obsoleta. Aunque sobre todo lo hago porque es mi pasión y soy feliz escribiendo y contando historietas, noticias, y demás. Y porque la primera pregunta que me hago al abrir los ojos es qué pasa en el mundo. Sea el que sea, mi mundo, nuestro mundo, el político, el económico, ¡el que sea!

Bueno, pues aquí mi conclusión. Adoro escribir, y es mi vía de escape. Es la mejor forma que tengo para desahogarme, y muchas veces es mi mejor herramienta para expresarme. Escribir es mi pasión. Así que este blog lo dejaré para mis reflexiones, reflexiones de la vida, de la maternidad, de lo que escucho y veo. De todo en general, y en el otro pondré toda la actualidad y noticias sobre maternidad y todas estas cosas que parece que solo nos interesa cuando traemos a pequeñajos al mundo...

No os perdáis nuestras entradas, que son Súper mega interesantes y va de súper héroes! ;)


sábado, 1 de agosto de 2015

Y así de triste es mi historia. #proyectoK & #lactancia

Hoy empieza la semana mundial de la lactancia materna, y ¿sabéis qué? Cada vez que lo pienso me echo a llorar. Cada vez que miro a mi pequeño me echo a llorar y cada vez que le preparo su biberón me echo a llorar. Lo peor de todo es que me echo a llorar porque me hago culpable de no darle el pecho. ¿La razón? Pensaba que dar el pecho era tan fácil como ponértelo a la teta, y que había gente que simplemente no tenía leche y no podía darlo... Qué equivocada y cuántos errores por mi parte.

Siempre había dicho que yo iba a dar el pecho si algún día tenía un hijo. Por allá del 2009, cuando tenía 24 años, me sometí a una operación de aumento de pecho (tenía malformación congénita y mis pechos eran totalmente planos, solo tenía un garbanzo por botón, y los chicos se metían conmigo llamándome castellón de la plana) Pero aun sin pensar seriamente en la maternidad y aun pensando que la vida me iba a llevar a ser tía pero no mamá, me aseguré de dos cosas: 

1. Que fuera cual fuera el método que al final utilizaran yo pudiera seguir dando el pecho

2. No llevar silicona, por si las moscas. (de hecho llevo suero salino y me ha ido fenomenal).


No se nota en absoluto que son pechos operados, de hecho, la gente no me cree cuando lo digo. Eso significa que elegí a la mejor cirujana, cabe decirlo, y que hizo bien su trabajo. Pero sin desviarme del tema y volviendo a lo de la lactancia. Toda la vida diciendo que iba a amamantar. Todo el embarazo con la cabeza bien alta diciendo, "No quiero saber nada de biberones, voy a dar el pecho" y el desastre estaba por llegar.

No se me hincharon ni lo más mínimo las tetas durante el embarazo. Nada. Cero. Pero mis operados pechos lucían carnosos y a rebosar de leche. Di a luz y parecía que todo iba viento en popa, el bebé se cogía súper bien a la teta, y mis pechos no eran los más grandes del hospital pero estaban bien (uso una 90-95, tampoco es para tanto). En fin, lo que pasó es que todo el mundo pensaba que mi pequeño comía y comía y que a mi me salían litros de leche por ahí. Acabé exprimiendo el calostro y metiéndolo en una jeringuilla para dárselo al bebé. Cuando se acabó salía muy poca leche y muy a mi pesar empecé a darle fórmula con la técnica de la pajita y el dedo.

"Será que no tienes leche suficiente" me decía todo el mundo. Y efectivamente, con el sacaleches apenas salía. Pasamos una semana en el hospital y NADIE supo decirme que TODAS podemos tener leche. Nadie supo decirme que me pusiera a mi bebé cada media hora si hacía falta. Incluso al contrario, que no me lo pusiera más de cada dos o tres horas.

Aguanté intentándolo un mes y medio en total, pero claro, mes y medio que lo ponía cada tres horas, no a demanda, ya me aseguraron que tenía que ser así. Un mal día la leche se fue, y mi bebé se quedó sin su lechita, sin mi lechita.

Escribiendo estas palabras soy un mar de lágrimas, pero hay una luz de esperanza al final del túnel. Recientemente he leído que se puede la lactancia inducida e incluso relactar, así que espero que mi historia empezara triste pero que tenga final feliz. Es lo que más deseo en esta vida. Veo a las mamás dar el pecho a sus hijos y no puedo evitar sentir envidia sana. Yo siempre dije que yo daría el pecho...