viernes, 2 de junio de 2017

Os la debo... ¿Por qué he estado desaparecida?

Ha pasado mucho tiempo desde mi última entrada. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí un post aquí. ¿Las razones? Muchas y ninguna. Ninguna porque nunca podemos dejar de hacer una de las cosas que más amamos por razones estúpidas. Muchas porque he estado unos meses un poco off, liada buscando trabajo sin cesar, y preocupándome de cosas que no debería preocuparme.




He pasado unos meses en búsqueda y captura de conseguir mi sueño, ese sueño que a veces siento que se rompe en pedazos y otros días creo que voy a conseguirlo. Y he estado tan ofuscada pensando y pensando en ello que empezaba a olvidar que a veces los sueños vienen solos, y cuánto más los buscas más se esconden. Y cuando están delante de ti, no los sabes ver, porque estás tan ocupada buscándolos que no sabes que están delante de ti. 


Mi sueño no es otro que poder vivir haciendo lo que más me gusta. Mi error ha sido dejar de hacerlo para conseguirlo. 


Ayer, un día más buscando trabajo en LinkedIn, vi un comentario de un hombre que decía que se había pasado 27 años trabajando para una empresa y que de la noche a la mañana se había visto en el paro. Estuvo un año buscando trabajo sin cesar. Cuando explicaba sus emociones, sus sentimientos, me sentí tan identificada que no podía creer que fuera otra persona la que lo estuviera exteriorizando. Cuando buscas trabajo, y no hablo de cualquier trabajo que simplemente te de un sueldo a final de mes, es duro. Muy duro. Ver como todo el mundo te dice que tu CV es increíble, que las ofertas de trabajo a las que "aplicas" parecen hechas a medida para ti, y ver como no recibes ni una respuesta. 

Buscar trabajo es un trabajo de los más duros. Y si me lo permitís, voy a citar textualmente lo que este señor decía en su post: "esa etapa que usted nombra sin trabajar fue justamente el momento de mayor trabajo,tiempo, dedicación,empeño y sobre todo fuerzas puestas en la búsqueda laboral. Sumado a tener una gran carga de ansiedad, desolación, frustraciones y hasta en algún momento de desesperación (sentir que uno no pude más)."

¿Qué pasa? ¿Tengo que cambiar mi CV? ¿Tendría que pagar a alguien para que me consiga trabajo? Tantas preguntas sin resolver, tanto curriculums enviados, tantos sueños, tantas ganas, y todo se queda ahí. Te vas esa  noche a la cama de la misma manera que el día anterior, con la esperanza de que mañana te contesten de ese puesto al que has aplicado y que te encantaría que te cogieran. Día nuevo y esperanzas e ilusiones nuevas. Pero vuelve a pasar lo mismo que el día anterior. Y esas esperanzas e ilusiones se vuelven a romper, un día más. Pero te vuelves a levantar.

Y piensas, remiras tu CV, cambias cosas, quitas, pones. Sobre todo, nunca invento. Si no se hacer algo no tengo vergüenza en decirlo, porque se que soy capaz de aprenderlo rápido, muy rápido. Y si he de estar una semana, un mes, lo que sea, las 24 horas del día dedicada en cuerpo y alma para aprenderlo, lo voy a hacer. Pero sobre todo, no miento. 

Veo el calendario y recuerdo como el año pasado me prometí que a estas fechas estaríamos de vuelta en España. Y siempre es la misma promesa que no cumplimos. Y se convierte en una espiral en la que me digo a mi misma que el año que viene ya estaremos allí, que tendremos trabajo en España, o con alguna colaboración, o en lo que sea, pero que estaremos allí. Y es otra vez más la que vuelvo a mirar el calendario y veo que me he vuelto a fallar. Que les he vuelto a fallar.

Es entonces cuando me entran más ganas todavía de dedicarle 10 minutos a mis blogs (quien dice 10 minutos dice 1 hora), y no lo hago por remordimiento. Error, craso error. No lo hago porque pienso que esos 10 minutos en los que puedo estar escribiendo, o seorizando (si, creo que me acabo de inventar esta palabra, pero la añado a mi vocabulario porque me encanta) los estoy perdiendo dejando pasar oportunidades laborales. 

Hoy he posteado una foto en instagram en la que cuento que hace tiempo no me río a carcajada limpia. El otro día en la cama estaba buscando la respuesta al por qué. No entiendo por qué me cuesta tanto reírme últimamente, cuando antaño lo hacía constantemente. Pero creo que la respuesta la tengo tan clara que me nubla la razón. 

Hay quien dice que tenemos que vivir el momento, que si la vida nos ha traído hasta aquí, es por algún motivo, y que lo más importante es que sea como sea y donde sea, vivamos, riamos, seamos felices... Razón no le falta a esa afirmación, y os prometo que lo intentamos con todas nuestras fuerzas. Pero hay veces que es tan difícil. A veces me siento como en una cárcel de la que no encontramos forma de salir. Claro está que podríamos volver mañana mismo. Pero si no lo hacemos es por lo que os cuento al principio. Después de sacrificarnos aquí más de 5 años, lo último que queremos es volver de cualquier manera, sin trabajo, o con un trabajo cualquiera. Queremos que nuestro hijo tenga un futuro. No necesitamos vivir como reyes, solo queremos vivir. 

Seguramente veréis ciertas contradicciones, como lo que acabo de decir. Probablemente sea la ausencia del sol, la calidad de vida que tenemos ahora mismo. O la calidad de vida que no tenemos, mejor dicho. Sea como sea, estamos entre dos aguas. Ni queremos hacer vida aquí, ni podemos volvernos. 

Todo esto es lo que me ha hecho estar tan ausente. Ver como nos estamos volviendo extranjeros de todos los sitios. Ni pertenecemos a un sitio ni a otro. Solo somos esa pequeña familia que vive en Londres, que vienen dos veces al año, y de vez en cuando pasan fotos por Whatsapp. No somos a esos amigos a quien llamar ante algún problema, porque estamos lejos. Ni a los amigos con los que tomar una cerveza el viernes noche, porque seguimos en Londres. Y aquí, pasa más de lo mismo, porque queremos irnos. Y quizás no queramos estrechar tanto los lazos, porque estamos deseando volvernos, y ¿Para qué? 

En fin, no prometo próxima entrada. Bastantes promesas me hago últimamente a mi misma que no pudo cumplir como para romper también promesas de forma virtual...

Os resumo un poco lo que me gustaría contaros en los próximos posts, y si hay suerte, los haré. ;) Le quité el pañal al renacuajo hace unos meses, odisea y agobio grado máximo, pero éxito absoluto. Os lo contaré algún día. Uñas y niños (niños, que no niñas), un mundo por descubrir. Sesiones de fotos a new born, ¡toda una experiencia! Búsqueda que se alarga de más de un segundo hijo, y unos cuantos tests negativos. Todo esto y mucho más, algún día en mi blog.

Gracias por estar ahí y por animarme a seguir escribiendo. Sin vosotr@s este blog no existiría.  

Irina Navarro, Sexy and mum.


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